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La Virgen 154: una historia de amor entre costillas coreanas y cerveza madrileña

La Virgen 154: una historia de amor entre costillas coreanas y cerveza madrileña
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Nota de Directo al Paladar

Jaime y Chicho se conocieron en el madrileño mercado de Vallermoso. El primero tenía un puesto de cervezas artesanas, uno de los primeros lugares en los que comercializó La Virgen, la marca madrileña que es hoy uno de los pesos pesados del mundo cervecero. El segundo, abrió uno de los restaurantes que ha hecho de este antiguo mercado uno de los puntos neurálgicos de la gastronomía madrileña: Kitchen 154.

“Teníamos los puestos al lado y así surgió una historia de amor. Ellos se bebían nuestra cerveza y nosotros nos comíamos su comida”, explica Jorge en la inauguración de La Virgen 154, un enorme espacio de 350 metros cuadrados, situado en la zona de Ponzano, que viene a ser la culminación de su amistad, pero también de su éxito.

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Kitchen 154 comenzó su andadura en 2013, cuando Chicho, Álex y Cristian decidieron llevar su pasión por la comida asiática, y en particular los sabores picantes, a un food truck. En 2014 abrieron el restaurante de Vallehermoso, que fue un éxito inmediato; después un local en Malasaña, centrado más en los sabores indios; y ahora se alían con La Virgen para presentar una carta centrada en los sabores malayos –“que tienen lo mejor de la India, China y la propia Malasia”, asegura Chicho–.

La Virgen empezó produciendo 48.000 litros anuales en 2011. Solo cuatro años después, abrió una nueva fábrica en las Rozas, con capacidad para sacar de entrada al mercado 400.000 litros al año. En 2017 ABInbev, el mayor grupo cervecero del mundo, que cuenta con marcas como Budweiser, Corona, Stella Artois o Beck's, adquirió la compañía, una compra que (a buen seguro) tiene que ver con la inversión necesaria para abrir un local como el que nos ocupa hoy.

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Precios sostenidos, mesas corridas

Viendo la trayectoria de ambas empresas podríamos haber imaginado uno de estos dos escenarios: la apertura de un restaurante o bar más fino en el que explotar su reputación con precios más elevados o la elección de un modelo de cadena, ajustando más los precios del producto y estandarizando la cocina para que se adaptara a un público más amplio.

Aunque no sabemos si se extenderá a nuevas ubicaciones, desde luego La Virgen 154 no parece encajar en ninguna de estas opciones. Mucho mejor, claro. La cerveza, que se trae desde la fábrica de La Virgen en camiones cisterna, tiene un precio de cuatro euros la pinta, un regalo tratándose de una cerveza artesana de calidad. Y la comida, que también se mantiene en un precio ajustado –12 euros los platos principales–, no hace una sola concesión a los paladares mainstream.

En la carta encontramos una ensalada de oreja, curris juguetones o bocadillos de cerdo al estilo chino, todo regado por salsas picantes caseras –que, por cierto, planean comercializar en breve–.

Lavirgen2 Fantásticos Siao Mai.

Entre los hits de la cocina se encuentra una selección de Siao Mai, unos dumplings chinos que en La Virgen 154 se sirven en su versión malaya, con oreja, ternera y langostinos, langostinos solos; y pechuga de pollo y patata en curry malayo. Buenísimos.

Lavirgen3 Codillo khao kha moo.

También nos resulto excelente el codillo khao kha moo, cocinado a baja temperatura y acompañado de huevo encurtido, kailán y arroz. Muy rico.

El mejor plato sigue siendo, no obstante, las costillas coreanas, la única receta que sirven en los tres restaurantes del grupo, por razones más que evidentes. Y es que es un escándalo. Ya hablamos de ella en estas páginas: se cocina a baja temperatura (80 grados centígrados) durante doce horas y se embadurna en una salsa barbacoa que puede recordar a la clásica americana, pero es genuinamente coreana, menos dulce, algo picante y elaborada a partir de salsa de soja. Como guarnición, kimchi casero, y cebolla y pepino encurtidos.

Lavirgen4 Las costillas a la barbacoa coreana siguen siendo el hit absoluto.

Una comida excelente para degustar en un ambiente muy informal: el espacio, un antiguo garaje, es totalmente diáfano, solo tiene mesas corridas que hay que compartir, una cocina a la vista y una enorme barra. Un ambiente de comedor de batalla que le va de maravilla y que permite de disfrutar de una gran comida regada de buena cerveza por, calculamos, no más de 30 euros. Un acierto.

Qué pedir: los Siao Mai, las costillas coreanas y la cerveza 360º Pale Ale.

Datos prácticos
Dónde: Calle José Abascal, 11 (Madrid)
Precio medio: En torno a 30 euros.
Reservas: 910 57 77 28
Cierra lunes.

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