Comer sano está muy bien para mantener el cerebro joven, pero cocinar una sola vez a la semana puede prevenir la demencia

Preparar una comida casera al menos una vez a la semana podría reducir el riesgo de demencia en las personas mayores en un 30 % 

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Liliana Fuchs

Editor

El deterioro cognitivo es una de las consecuencias asociadas a la vejez que más nos preocupan. Aunque no hay enfoques científicos que aseguren que se pueda evitar la demencia o el Alzheimer, sí se puede reducir el factor de riesgo. Y resulta que no solo es importante llevar una dieta sana, sino que la propia práctica de cocinar puede disminuir ese riesgo notablemente en las personas mayores.

Son las conclusiones de un estudio publicado esta semana en Journal of Epidemiology & Community Health, cuyos resultados sugieren que simplemente preparando cocina casera una vez a la semana, se podría reducir el riesgo de desarrollar demencia en un 30 %. Es más, si las personas mayores no contaban previamente con habilidades culinarias o mucha experiencia entre fogones, ese riesgo podría ser hasta un 70 % menor.

El trabajo, desarrollado por un equipo de investigación liderado por Yukako Tani, del Departamento de Salud Pública de Tokio, parte de la premisa de que las personas cada vez recurren más a comidas preparadas, pedidos a domicilio o restaurantes y cafeterías, una práctica en aumento también en la tercera edad, sobre todo en la población urbana. Y, sabiendo que la práctica de cocinar es un estímulo físico para las personas mayores, los autores querían averiguar si además podría ser un estímulo cognitivo beneficioso.

Para ello, han analizado los datos obtenidos de 10.978 participantes del Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón, cuya salud cognitiva se estuvo siguiendo durante un periodo de seis años, finalizando en 2022. Todos tenían al menos 65 años, una quinta parte tenía más de 80 años y la mitad eran mujeres. 

A lo largo de esos años, los participantes fueron rellenando cuestionarios en los que se preguntaba sobre la frecuencia con la que cocinaban comidas completamente caseras, en una escala que iba desde «nunca» hasta «más de 5 veces a la semana», así como sobre el nivel de sus habilidades culinarias. Estas se evaluaron en función de siete puntos, que iban desde la capacidad para pelar vegetales hasta habilidad de cocinar guisos más complejos.

Los casos de demencia desarrollados por estos sujetos se determinaron a partir de los datos del sistema público de seguros, que incluye los casos de deterioro cognitivo cuyos pacientes requieren cuidados en su día a día. Durante el periodo de seguimiento, 1.195 personas desarrollaron algún tipo de demencia, con  incidencia acumulada del 11 %.

Cocinando Persona Mayor

El análisis de los datos recogidos indicó que cocinar desde cero al menos una vez a la semana estaba vinculado con un riesgo de demencia; un 23 % menor en los hombres y un 27 % menor en las mujeres; si la persona además contaba con pocas habilidades culinarias, es decir, tenía que esforzarse más para cocinar, ese riesgo se reducía hasta un 67 %. Curiosamente, cocinar con más frecuencia a lo largo de la semana no parece tener relevancia significativa.

Aunque se trata de un estudio observacional, del que no se pueden establecer conclusiones determinantes sobre una posible relación causal, los autores consideran que esta investigación demuestra que los beneficios de la cocina casera van mucho más allá de comer sano y evitar los ultraprocesados, y abre las puertas a considerar la práctica de la cocina como parte de un envejecimiento saludable para la población de mayor edad.

“Crear un entorno en el que las personas puedan cocinar cuando son mayores puede ser importante para la prevención de la demencia”, concluyen sus autores.

Referencia: Home cooking, cooking skills and dementia requiring long-term care: a population-based cohort study in Japan  Doi: 10.1136/jech-2025-225139
Journal: Journal of Epidemiology & Community Health.

Imágenes | Freepik - krakenimages.com

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