Yordi Martínez lo tuvo claro. Secundado por Lara Cerlini, su pareja, conformaron en L’Antiquari Gastronòmic un local de referencia en el Gòtic, meollo de la Barcelona más turística, para plantear un restaurante que, como ya el nombre dejaba claro, tenía pretensiones de ser un restaurante gastronómico.
El Born les gustaba y allí se fraguaron un nombre. Tanto como para haber sido, según los usuarios de la plataforma The Fork –el antiguo El Tenedor–, el mejor restaurante de España en 2024. También, como es evidente, el mejor de Cataluña. Palabras mayores para el trabajo de una pareja incansable que, sin embargo, querían ir más allá.
Tras abrir en 2021 y sacudirse los últimos zurriagazos del covid-19, iniciaron la aventura en el Gòtic en un coqueto restaurante con espacio en barra para apenas 12 personas. El nombre, por cierto, venía de serie: L’Antiquari era el nombre del local que ocupaba previamente el establecimiento.
Allí conquistaron a la crítica, pero también al público, al punto de ser top 1 de The Fork en España, también mecidos por el flujo de viajeros que acudían al Gòtic. Sin embargo, el espacio tenía limitaciones culinarias que constreñían lo que Yordi quería plantear.
El chef Yordi Martínez.
Sin influencias hosteleras familiares, pero sí curiosidad, herencias de casas en las que se comían bien y una devoción casi innata para la cocina, Yordi se ha ido moldeando en todos los estamentos de una cocina: desde la pica, el teórico nivel básico, batiéndose el cobre con la limpieza, hasta la actualidad, regentando su propia cocina.
2025: punto y seguido
Esa que desde mediados de 2025 plantea en el barrio de Gràcia. El movimiento obedece al sentido común y a reducir esas limitaciones. “En el Gòtic estábamos a gusto, pero el espacio del local nos condicionaba en lo que queríamos hacer”, cuenta a pie de mesa, donde sale con frecuencia durante un pase que se bastan para dar él, Lara y su jefe de cocina.
Pato, bellota y calabaza, un gran plato.
“No queríamos volvernos locos”, relata. En su nueva ubicación, aunque habría margen de sobra para dar más comensales, Yordi reduce el espacio para que apenas quepan 25 personas. “Es parte de la esencia de L’Antiquari”, considera, mientras enseña el gran espacio que ha ganado para lo que considera más importante en un restaurante: la cocina.
“No queremos dar más comensales, pero sí queremos hacer más cosas y, sobre todo, mejores cosas”, ilustra sobre una propuesta que se basa en un único menú degustación a un precio más que competitivo de 75 euros, gestado por un cocinero celiaco que puede adaptar para personas con problemas con el gluten su repertorio.
Pase de aperitivos de L'Antiquari, incluyendo su exitosa croqueta de jamón ibérico.
Sobre cómo lo lleva, se resigna: “No hay más remedio”. Cuenta que algunas cosas “sí las prueba”, pero que también tiene un equipo que le da el visto bueno y que, de vez en cuando, aunque no a menudo, “pruebo lo que tengo que probar”.
Un hombre del sur y una italiana en Gràcia
En la mesa, sinceridad y herencia, pues Yordi, cordobés de nacimiento, tiene el corazón también dividido entre sus orígenes andaluces, su aprendizaje barcelonés y parte de la herencia familiar murciana. “Trato de que haya un poco de todo lo que creo que soy en los platos”, sintetiza sobre una vida que, aunque no lo pretendiera, ya olía a cocina desde el principio.
El espacio de L'Antiquari da margen para meter más comensales, pero tanto Yordi como Lara se oponen a ello.
“Soy hijo de una pescadera y eso creo que me marca”, narra al contar parte de su historia. Ahora, en Gràcia, sigue escribiéndola a dúo con Lara, a la que conoce desde hace más de una década y con la que ha compartido espacios como el restaurante Orvay.
Con el menú ya servido, Yordi vuelve a ser sincero en su propuesta de agradar y llegar “al máximo de público posible”. Siendo un gastronómico y con un único menú degustación, lo que por espacio y operativa puede diseñar, rechaza esa etiqueta que la crítica actual –que no moderna– ha colgado como sambenito a estos tipos de menús, aludiendo al supuesto cansancio del cliente.
El equipo de L'Antiquari apenas está formado por cuatro personas, que sacan adelante incluso dos servicios por jornada de jueves a sábado.
“A nosotros nos funciona bien; hay clientes que repiten y permite también explicar el tipo de cocina que hacemos”, aclara Yordi sobre un menú de quince pases que no se hace largo y que resulta fácil de entender.
“No vas a encontrar nada raro: solo sabor y técnica, pero sin volvernos locos”, comenta con la ilusión de un niño con zapatos nuevos. No es una frase hecha al uso, el estreno en 2025 les ha servido, ademas, para tomar el pulso a otra Barcelona.
Caer en 'Gràcia'
“Gràcia sigue teniendo ese alma de barrio, de tener clientes habituales de la zona y eso es algo que no teníamos tan registrado en el Gòtic, pero nos vamos abriendo un hueco”, indica, con un restaurante que está al lado de Vía Augusta, una de las grandes arterias del barrio, pero sin todo su bullicio.
Canelón de pollo rustido y trufa, otro de los exitazos del restaurante.
Tranquila es la zona, y tranquilo es el ritmo de L’Antiquari, un restaurante disfrutón donde el vino también cobra protagonismo. “Tenemos más de 150 referencias, tanto nacionales como internacionales”, comenta Lara, que se encarga de la sala y de la sumillería y que ha ido forjando su paladar, de origen italiano, también con mucho vino local.
Esa misma sencillez es la que se pone a prueba en el menú donde Yordi rechaza complejidades en cuanto a desnaturalizar ingredientes. “Procuramos que los platos tengan tres o cuatro ingredientes como máximo porque las cosas han de saber a lo que tienen que saber”, sintetiza.
Postre de galleta, limón y miel.
Como sucede con uno de los aperitivos marinos, donde incluye salmón, anchoa y arenque; o en el juego del pase de anguila con foie y estragón. La estructura, ademas, comienza por una parte marina y luego da paso a una fase más carnívora, que se hace igual de ameno y donde los puntos están perfectamente conseguidos.
Bajo una premisa de cercanía y de compromiso, L’Antiquari Gastronòmic sigue construyendo su nombre en Barcelona con un relato dual, muy sencillo de entender y tan sincero como la propia trayectoria del chef.
L'Antiquari Gastronòmic
- Dónde: Carrer de Neptú, 4, Gràcia, Barcelona.
- Precio medio: menú degustación a 75 euros.
- Horarios: miércoles de 19:30h a 00:00h. De jueves a sábado de 13:00h a 16:30h y de 19:30h a 00:00h. Domingos solo de 13:00h a 16:30h. Cierra lunes y martes.
- Reservas: 936338104.