Gastroguía de la isla de Mallorca: qué comer en la mayor de las Islas Baleares y qué restaurantes no debes perderte

La más grande de las islas no solo brilla con alta cocina, también con restaurantes de pueblo, con variats, con llonguets y con pescados de primera

Gastroguia Mallorca
Facebook Twitter Flipboard E-mail
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior

De Palma a Manacor, de Alcudia a Sóller, de Portinatx a Inca... La isla de Mallorca es un tesoro cultural, histórico, vacacional y, evidentemente, gastronómico, al que poner rumbo en cualquier momento del año.

Es cierto que se ha convertido en un 'caramelo' veraniego, pero la más grande de las Islas Baleares es un lujo para descubrir en todo momento. Naturaleza, arquitectura histórica, coquetos pueblos de interior e impresionantes playas se encargan así de mantener el idilio.

Como no podía ser de otra forma, la isla también nos atrapa con cantos de sirena desde la mesa, donde la cocina mallorquina enarbola su carácter mediterráneo con platos e ingredientes a los que es imposible decir que no.

Mundialmente conocida por sus ensaimadas y sobrasadas, detrás de ellas encontramos elaboraciones con quizá no tanta fama pero imprescindibles. Panadets, fritos, tumbet, cuartos, gatós, cocas de patata, pulpo con cebolla, los arroces... El despliegue podría ser infinito y merece una estancia bien prolongada en la isla.

Además, hemos acompañado la guía con un mapa que puedes cargar en tu Google Maps –como este de Soria– que compartiremos el próximo viernes solo entre los suscriptores de nuestra newsletter Al fondo hay sitio. ¿Aún no te llega? Aquí mismo puedes suscribirte. 

Índice de Contenidos (49)

Qué es típico comer en Mallorca

Foto 01 Ensaimada

Es notable la devoción que la isla siente hacia la repostería y bollería, la cual es responsable de algunas de las recetas más icónicas de Mallorca, que no solo la ensaimada. También es fundamental entender aquí la predominancia de los platos marineros y del aprovechamiento hortícola, que se traslada al mundo de los fritos.

Lógicamente, en una tierra también cargada de frutales, como los albaricoques o las almendras, y también un paraíso para el cerdo, donde se recupera el porc negre, de tronco ibérico, y del que salen las mejores sobrasadas de la isla.

Tumbet Mallorquin Tumbet mallorquín

Importancia clave tiene además el aceite, otra de las perlas de la isla, y sus salinas, que reivindican ese carácter marinero y 100% mediterráneo que caracteriza a Mallorca, y cuya recuperación por parte del movimiento Slow Food se está haciendo.

Hablar de la Mallorca clásica es, evidentemente, referirse al tumbet mallorquín, pero también a los añadidos cárnicos como es el frito mallorquín u otro plato de ambiente payés como son las sopas mallorquinas.

Coca De Trempo Coca de trempó.

Menos conocidos, aunque muy curiosos, son otros platos típicos como los escaldums, más domésticos que vistos en hostelería y, cómo no, algunos dulces típicos que perviven más allá de la ensaimada como sucede con los bunyols les verges o con el pastel Cardenal Lloseta, que aún hoy se elabora en muchas confiterías.

Los mejores bares de raciones y tapas en Mallorca

Variat Cas Cotxer Variat en Cas Cotxer.

Si una tradición del tapeo reina en toda la isla es la del variat, una conjunción de pequeñas tapas que solían servirse en los bares del interior de Mallorca, donde encurtidos, ibéricos y algunos platos calientes como el frito, los callos o las manitas se servían.

Antiguamente lo consumían agricultores y trabajadores del campo a diario, entre faena y faena, pero las clases altas lo tomaban a modo de aperitivo de fin de semana. Lo que sí es cierto es que se trata de una tradición previa a la llegada del turismo y, como es lógico, no se trata de la única tapa que se consume en la isla.

Bar Espanya

Bar Espanya

Son ya dos locales que el Bar Espanya, una leyenda del tapeo palmesano, tiene en la capital balear, donde ejerce su predicamento de raciones con platos típicos y también algunas recetas más creativas.

Ambiente divertido y moderno donde abundan los llonguets, las cocas y los pinchos de la barra, que van cambiando durante la temporada, y que le convierten en parada obligada.

Cas Cotxer

cas cotxer

Un infalible si se habla de uno de los variats más singulares de Mallorca como es el llonguet de variat que se hace en Cas Cotxer y que tiene legiones de adictos a un bocata pringoso y sabroso donde los haya.

Aquí la gracia de su bocadillo de variat es que hay, en el mismo saco, callos, hígado guisado, ensaladilla rusa y calamar, convirtiéndose en una orgía de guarrindonguismo que, a pesar de todo, queda de fábula.

Bar Mingo

Bar Mingo

Pasar por Manacor y no hacer un alto en el Mingo es un sacrilegio. No en vano, más de 40 años de historia avalan al 'mejor bar de Manacor', donde entregarse sin compasión al tumbet, al frit y a sus guisillos y cazuelas, siempre cambiantes.

También se preparan bocadillos y la pandemia obligó a que muchas de sus tapas se encargasen para llevar, pero lo más divertido es pasar por allí durante el mediodía, pedir una caña y disfrutar de un pepito y de un pa amb oli, tan sencillo como bueno.

Bar Flexas

Bar Flexas

Licencia de 1944 en el antiguo barrio chino de Palma y resucitado en 2004 por Pepa Charro —La Terremoto de Alcorcón—, Fernando Estrella y Xavier Aloy, que conservaron suelos hidráulicos y columnas de hierro. Público local, espíritu gay-friendly y cocina de tapas con gracia: pa amb oli con sobrasada y camaiot, gildas, tortilla, tumbet, pica pica de calamar. Vermut y cañas bien tiradas. Su fiesta de aniversario, cada julio en el Parc de la Mar, es ya parte del verano palmesano. 

Bar Bosch

Bar Bosch Palma

Es difícil ajustar a una única categoría al Bosch, uno de esos templos mallorquines por los que ha pasado todo el mundo alguna vez. Bar, cafetería, restaurante, obrador propio... Por unas cosas o por otras, hay que ir al Bosch.

En este caso lo encuadramos dentro del tapeo, aunque si nos tuviéramos que quedar con algunos de sus placeres, nos iríamos a los llonguets (langostas los llaman aquí, crujientes por fuera, tiernos por dentro), a su tortilla de patata y a su coca de trampó.

Cafè Canamunt

Cafe Canamunt

Localito de aire retro junto a la iglesia de la Mercè, dedicado al llonguet, en versiones clásicas y creativas; el de pastrami es el más pedido. Sándwiches hechos al momento, buen café, opciones vegetarianas y mousse de chocolate con pistacho de postre. 

Can Frau

Can Frau

Una de las mejores formas de conocer cómo come una ciudad es acercarse a sus mercados y en Palma es de obligada parada el de Santa Catalina. Allí, entre sus puestos, es conveniente hacer un alto para berenar (merendar, aunque el mallorquín lo usa también para el almuerzo) en Can Joan Frau.

Tumbet, frit, tortillas, cocas, arroces, sopas... Todo lo que huela a Mallorca por esta barra desfila, así que no pierdas la ocasión si estás por la capital y quieres ser un palmesano más. Para muchos, uno de los restaurantes imprescindibles en Mallorca.

Casa Miss

Casa Miss

Bar de la plaza mayor de sa Pobla desde 1967, fundado por Jaume Mir y Apolònia Tugores y bautizado en honor de su hija Magdalena, Miss Mallorca 1966. La seña de identidad es el variat, junto a croquetas, bravas, pepito de ternera, llengua, callos o frit mariner. Su vermut de elaboración propia, el Miss Vermut, fue premiado en Londres en 2025 como el mejor del mundo. Los miércoles hay noche de tapas a entre 1,50 y 2 euros la pieza: hay que reservar.

Restaurantes donde comer bien y barato en Mallorca

Pexels Mali Maeder 50625

La isla de Mallorca no es especialmente cara para comer bien, pero será, evidentemente, más onerosa a medida que nos acerquemos a las ciudades más turísticas, a la playa o a lo que solemos llamar 'place to be'.

Veréis que nuestro recorrido, tanto en tapas como en este apartado -y también con los restaurantes 'caros'- está enfocado a cocina típicamente mallorquina o mediterránea, esquivando propuestas de cocina internacional, aunque las hay de gran calidad.

Casa Julio

Casa Julio

Es uno de los menús del día más cotizados de Palma por precio y calidad. Especialidades mallorquinas en el centro de la capital y platos sencillos son el valor seguro para los que no quieren complicarse la existencia durante su periplo balear.

Es pequeñito y tiene pocas mesas en la terraza, así que es mejor llamar y reservar antes de pasarse por allí. También ofrecen carta, con un ticket medio algo más elevado, donde suele haber pescado del día y marisco, así que las dos opciones son igualmente tentadoras.

  • Casa Julio
  • Carrer de la Previsió, 4, 07001 Palma, Illes Balears. 
  • Teléfono: 971 71 06 70

Celler Can Font

Celler Can Font

El corazón de la isla de Mallorca está lleno de pequeñas bodegas (cellers) donde abunda el vino local y donde las opciones de turismo de interior cobran vida. Es el caso de este pequeño hotel restaurante en Sineu, donde además de vino y habitaciones, se come muy bien y que bien vale para calificarlo dentro de los mejores restaurantes tradicionales en Mallorca.

Ticket medio aseado, que no suele pasar de los 25 euros por persona, platos típicamente mallorquines como el frit, el arroz, los tacons (callos) o la porcella al forn (lechona asada) no faltan en el día a día de este encantador alojamiento.

Es Bergant

Es Bergant

En el paseo del puerto de Portopetro, frente a los llaüts amarrados, este restaurante gira en torno al arroz: paella de marisco, de pescado, negra o ciega. Completan la carta pescado fresco —merluza, lubina—, calamar, pulpo, mejillones tigre y tapas como dátiles con bacon. La terraza sobre la marina es lo que se reserva. Entre 20 y 40 euros por persona; abre todos los días.

Cal Dimoni

Cal Dimoni

Nadie debería recorrer la carretera Palma-Manacor sin parar aquí. Este clásico de Algaida, con su diablo de bienvenida en la puerta, asa la carne en un hogar abierto en el propio comedor con leña de almendro y nogal. 

De ahí salen la porcella, las chuletas y el asado de cordero y la sobrasada a la brasa, acompañados por un arròs brut de los de verdad. Decoración rústica, cuadros del pintor Enrique Mas y raciones generosas por entre 20 y 30 euros. Los fines de semana se llena: hay que reservar. 

Son Tomàs

Son Tomas

Otra de esas arrocerías que a veces pasan desapercibidas pero que son imprescindibles si uno viaja a Mallorca. En este caso, hay que desplazarse a Bañalbufar, en el corazón de la Sierra de Tramuntana. Aquí, de hecho, hay que marcarlo en el mapa como un lugar donde comer un buen arroz en Mallorca.

Apenas a 25 kilómetros del centro de Palma, Son Tomàs es una apuesta segura y accesible donde disfrutar de cocina tradicional mallorquina, buenos platos de pescado, interesantes postres caseros y todo ello con el mar balear como telón de fondo donde comer paella en Mallorca.

Los Patos

Los Patos

Institución de la bahía de Alcúdia desde 1976, cuando la familia Font-Barceló reconvirtió un antiguo secadero de arroz; el nombre viene de los patos de la vecina s'Albufera. Cocina mallorquina de producto y sin florituras: arroces, pescado del día, sobrasada con miel, coca de pimiento, paletilla de cordero, caracoles con hierbas y, sobre todo, anguila, que por sí sola justifica la visita. Gran terraza, jardín y aparcamiento propio. Abre todos los días.

Can Carrossa

Can Carrossa Celler

Atreverse a salir de la zona de confort y descubrir la Mallorca de interior es un planazo, más aún si uno topa con lugares como Can Carrossa, al que un siglo de historia contempla en 2021, y donde probar platos clásicos de la cocina mallorquina.

El plus viene con su emplazamiento, una antigua casa de agricultores con un coqueto jardín y con la labor sostenible que llevan a cabo, procurando comprar todos sus productos a proveedores cercanos.

Celler Can Amer

Can Amer

Tomeu Torrens se encarga en este encantador restaurante en Lloseta de convertir la cocina tradicional mallorquina en una cocina de autor. Y además, afortunadamente para el bolsillo, de forma más que asequible, dando así nueva vida a verduras y pescados, principalmente.

Retoma así la actividad de un celler centenario que cerró sus puertas en 2019 y que ahora vibra de nuevo con una oferta llena de sabor y que es imprescindible para entender también la cocina hortelana de la isla.

Sa Foradada

Sa Foradada

Tres arroces son el imán para llegar a Sa Foradada, un restaurante esculpido en piedra en Deià, en la Tramuntana norte, al que solo se puede llegar en barco o caminando, dejando el coche a unos 40 minutos del restaurante. Las vistas y el ambiente, merecen la pena.

Eso, y la comida, claro, que es la que nos atrae a este rinconcito balear donde es imprescindible la reserva telefónica y donde ver cómo cocinan tu arroz a la leña mientras tienes Punta Sa Foradada como telón de fondo. No es un lugar barato al 100%, pero es accesible.

Es Verger

Es Verger

Volvemos al interior, esta vez para deleitarnos con los placeres de la casa en Es Verger, otro restaurante celler, donde lo que manda es el asado de cordero -a la cerveza, curiosamente-, que hace que el local esté lleno de viajeros y mallorquines.

También hacen muy buenos caracoles, bordan el tumbet y conviene llamar previamente para asegurarse de la presencia del cordero, porque el horno tiene una capacidad limitada y no siempre hay para todos. Por lo demás, un clásico.

Restaurantes gastronómicos en Mallorca

Mallorca 2911323 1920

Estrellas Michelin, soles Repsol, cocina internacional y, sobre todo, una propuesta muy balear es la que nos tienta desde la isla de Mallorca cuando hablamos de restaurantes caros, donde abunda la cocina de autor y los menús degustación.

También, como es lógico en un destino vacacional de primer orden, hay que hablar de la oferta hotelera que sirve de acomodo a muchos de estos restaurantes, formando así la cima de la gastronomía mallorquina.

Voro

voro Salmonete de roca (solo piezas seleccionadas de entre 300 y 360 gramos), junto a una caldereta de sus espinas y una cachuela marina elaborada con sus higaditos.

Un andaluz llama a las puertas de Michelin con Voro, donde brilla en Canyamel con el único restaurante con dos estrellas en todo el archipiélago. Su nombre es Álvaro Salazar y ha conseguido aquí unir la España peninsular, el recetario mallorquín y apostar por el producto haciendo un alegato a lo Mediterráneo casi en cada plato.

Se sirve exclusivamente un menú degustación, bautizado como Devoro, con un precio de 300 euros –bebidas aparte– donde además el chef apuesta a menudo por pescados y mariscos de lujo como bogavantes, langostas o cabracho.

Ca Na Toneta

Pulpo Ca Na Toneta

Ya os hablamos de las hermanas Solivellas cuando reivindicamos 66 restaurantes dirigidos por mujeres, y hoy es de justicia que volvamos a hacerlo. 25 años llevan poniendo lo mejor del campo mallorquín, con tradición y honestidad.

Todo un alegato de cercanía, proximidad y sinceridad culinaria que también se entronca con vinos locales y donde la frescura y estacionalidad marcan siempre la cocina de María que pone en manos de Teresa (sala) sus platos. Todo en un único menú degustación de 110 euros y 10 pases con los que recorrerse la isla a través del paladar.

Maca de Castro

Maca De Castro

Es curioso que, al contrario de lo que suele pasar en la península, la voz cantante de la alta cocina en Mallorca la lleven -afortunadamente- mujeres. Es el caso de Maca de Castro (una estrella Michelin y tres soles Repsol), seguramente el gran nombre de la gastronomía femenina mallorquina.

Con la base de la cocina tradicional y los productos de proximidad, de Castro elabora así los cambiantes menús degustación que ofrece en su gastronómico, mezcla de sensibilidad, sabor y recuerdo, para encandilar así al paladar del viajero y del mallorquín. Un lugar para acertar, celebrar y siempre querer volver.

Dins Santi Taura

Dins Santi Taura

Santi Taura es otro de los pilares sobre los que se asienta la nueva cocina mallorquina, sirviendo como embajador del producto y de las raíces, trasladando así a sus propuestas la potencia de la gastronomía tradicional. De ella se vale en DINS (una estrella Michelin y dos soles Repsol).

En el pasado trabajaba varios menús y opción de carta, pero actualmente solo se trabaja un menú degustación –a 120 euros– los que recorrer la esencia mallorquina de su cocina. Otro restaurante de acierto seguro.

Daica

Daica

Si no creen en el amor a primera vista, pasen por DaiCa, un encantador restaurante situado en el Pla de Mallorca, donde David Ribas (maître) y Caterina Pieras (chef) ponen alma, corazón y vida con ingredientes mallorquines en un local cargado de encanto y producto local.

Precio más que ajustado, cocina típica balear, un par de menús degustación –a 70 y 90 euros– producto de proximidad y un despliegue de sensibilidad que cautiva a todo por el que allí pasa. Si el flechazo surge, no se preocupen, que también cuentan con tres cómodas habitaciones para alojar huéspedes en este pequeño paraíso terrenal.

Aromata

Aromata

Si hablamos de la alta cocina mallorquina, nombres como Maca de Castro, Santi Taura o Andreu Genestra son de obligada mención. Es este último en que en Aromata, en el centro de Palma, ofrece una propuesta accesible y muy balear como puerta de entrada a su gastronomía.

Opciones hay, además, para todos los públicos porque ofrece un par de menús degustación, carta y menú vegetariano, además ofrece menús a mediodía, parecidos al clásico menú ejecutivo, por 38 euros.

Es Fum

Es Fum

El canario Miguel Navarro, formado junto a Martín Berasategui, mantiene la estrella Michelin en el restaurante gastronómico del St. Regis Mardavall. Su menú Recorrido se inspira en viajes por más de cuarenta países y evoluciona sin parar; el risotto cremoso con carabinero rojo del Mediterráneo resume su estilo. La experiencia arranca en el Chef's Garden, un pequeño jardín junto a la cocina, y sigue en una terraza con esculturas y vistas al mar. También hay carta y menú vegetariano. 

Brut

Brut

Un antiguo almacén de madera reconvertido en Llubí, en pleno interior de la isla, es el escenario del proyecto de Eduardo Martínez-Gil, formado con Ferran Adrià en elBulli, y Bruno Balbi. Cocina de temporada radical y de desperdicio cero, apoyada en fermentaciones, destilados y maduraciones, servida en torno a la cocina abierta a apenas unos pocos comensales por noche con un menú sorpresa que cambia con las estaciones. 

Lo que se bebe también sale de casa o de pequeños productores: cervezas propias, kombucha, hidromiel, sidra e incluso sake de arroz mallorquín. Una de las propuestas más personales y menos turísticas de Mallorca.

Bens d'Avall

Bens D Avall

Tras cincuenta años de historia, que se dice pronto, Bens d'Avall (dos soles Repsol) conquistó su primera estrella en 2021. Epicentro de la buena mesa mallorquina desde hace décadas, su propuesta sofisticada, tanto en cocina como en sala, se ha convertido en uno de los puntos más demandados de la restauración balear.

Así crece este negocio familiar, donde de la cocina se encarga ahora Jaume Vicens, siguiendo los pasos de Benet, su padre, y arropado en sala por Catalina Cifre, su madre, fieles al estilo que les ha hecho célebres. 

Arroces, sopas, muchísimas brasas, platos típicos, pescados y mariscos de primera (como la predilección por la gamba de Sóller), y todo ello con una de las mejores vistas de la costa de la Tramuntana, donde se encarama su balaustrada, hacen de este escenario idílico el mejor lugar para una comida o cena para el recuerdo, con opción de comer a la carta o de dejarse tentar por el degustación de Jaume. Durante 2026 estará cerrado por obras, pero vuelve en 2027, así que no lo pierdas de vista.

Laudat

Laudat Restaurante

Parada obligada para los amantes de la buena mesa si uno está en el interior de la isla, donde el producto local se mezcla con una pizca de fusión -comedida- y con un ciertos toques de cocina francesa. Todo ello sazonado en un entorno precioso, de marcado carácter mediterráneo donde ofrecen menú degustación (a 90 euros) y carta donde normalmente sales por unos setenta euros por persona. 

Una terraza idílica en pleno Santanyí, en el corazón del Migjorn, y que pone con su propuesta gastronómica el contrapunto perfecto a una ruta por uno de los pueblos más bonitos de la zona.

La Fortaleza

Cap Rocat

Una fortaleza militar del siglo XIX sobre la bahía de Palma, hoy el hotel Cap Rocat, alberga este restaurante de cocina mediterránea que reinterpreta el recetario mallorquín con técnica actual. Menú degustación de producto isleño –langosta, cerdo negro, arroz negro– con maridaje de sumiller. Comedor en las antiguas salas de piedra y terraza para el atardecer.. Imprescindible reservar; abre de martes a sábado, solo cenas.

Llum i Sal

Llum I Sal

El chiringuito que el Four Seasons abrió en 2025 sobre la arena de la playa de Formentor, uno de los rincones más fotografiados de la isla. La cocina gira en torno a la brasa y al pescado que llega a diario de los barcos de la bahía de Pollença: navajas gratinadas, rodaballo a la brasa con pil-pil, arroces para compartir y una Super Gilda de anchoa, atún, gamba, aceituna y alcaparra.

 También clásicos de playa bien afinados, como las patatas de sa Pobla o la gamba crujiente. Desde 2026 la carta la firman Francesco Mannelli y Javier Hoebeeck. Abre a mediodía y también sirve cenas; hay tumbonas con servicio a pie de mar, con suplemento.

La Bodeguilla

La Bodeguilla Mallorca

Tres décadas garantizan el éxito de La Bodeguilla, otra dirección clave en Palma, para demostrar que la buena mesa tiene mucho recorrido y acento patrio en la capital mallorquina. Muchísima brasa, producto de primera y un local cuidado son así las piedras de toque con las que disfrutar de una buena comida en el centro de la ciudad.

No se deben perder de vista los mariscos del día, ya sean ostras, gambas rojas o navajas, a los que secundan de maravilla sus pescados. Lubinas, rodaballos y atunes forman así la columna vertebral de una carta en la que hay también clásicos mallorquines y, por supuesto, carnes.

Can Simoneta Gastronòmic

Can Simoneta

Sobre el acantilado de Canyamel, dentro del hotel Can Simoneta, el cocinero mexicano David Moreno, que se formó junto a Andreu Genestra, firma una fusión entre su tierra y la isla. Su menú degustación se llama Mediterráneo / 9600, los kilómetros que separan Mallorca de México, y se nutre en buena parte del huerto propio. 

Platos como el maíz con erizo y chile poblano o el cordero con queso de Mahón explican una cocina creativa y equilibrada, con el Mediterráneo a los pies. 

El Olivo

El Olivo

Una almazara del siglo XVII dentro de La Residencia, el hotel de Belmond en Deià, acoge este clásico de la alta cocina mallorquina, hoy en manos del granadino Pablo Aranda. Su 'cocina de retorno' mira al universo de Lorca y mezcla técnica contemporánea, producto regional e influencias árabes, como en el Albayzín de gamba, carrillada, pera y limón encurtido. Solo menú degustación, con opción vegetariana. En verano el servicio sale a una terraza con vistas a Deià y la Tramuntana. 

Fusion19 

Fusion 19

Junto a la playa de Muro, Aleix Serra y Marc Marsol han llevado a la estrella Michelin una cocina de producto, memoria e influencias. La base es la Mallorca esencial —buena parte del producto sale de su propio huerto cerca de Alcúdia— con toques foráneos medidos. 

Dos menús degustación, Plenitud y Esencia, y platos que ya son firma, como el Albufera, con pato madurado, ceniza y foie, o el helado de tambor elaborado a la manera tradicional. Cocina abierta y una bodega acristalada con más de 600 referencias.

Dónde desayunar y hacer brunch en Mallorca

Ensaimadas

Pocos lugares tienen el fervor repostero de Mallorca en España, ya sea para dulces o salados. Hablamos claro de la ensaimada, pero también de los panadets, de las cocas, de los gatós, de los cuartos, de los crespells...

No extraña así que la harina, las masas y el pan (no olvidemos los llonguets) se tomen muy en serio en la isla y por eso abunden hornos (forns) casi legendarios.

Ca'n Joan de s'Aigo

S Aigo

Fundada hacia 1700 por el valldemossí Joan Thomàs, que vendía nieve prensada de las casas de neu de la sierra, es probablemente la chocolatería más antigua de Palma. Desde 1976 ocupa este local detrás de Santa Eulàlia, adonde se trasladaron los muebles y los mosaicos originales. Aquí se viene a mojar ensaïmada en chocolate caliente espeso, a probar el helado de almendra o el quarto, un bizcocho esponjoso. 

Arrels by Marga Coll

Arrels

Un desayuno en cinco fases, incluyendo quesos locales, embutidos, panadets, zumos, bollería y platos de cocina es lo que presenta Marga Coll en Arrels (dentro del hotel Meliá de Mar), que es apto tanto para huéspedes como para no alojados y supone, con diferencia, el mejor desayuno-brunch de la isla (que solo se sirve en viernes, sábado y domingo).

Todo se hace en el día y con ello también se recorre la isla, sumando productores y pequeños proveedores, para un ágape que demanda más de dos horas de tiempo y que es, seguramente, el desayuno más completo de España.

Forn Fondo

Forn Fondo

Desde 1911, ahí es nada. Historia viva de la confitería, repostería y dulcería mallorquina donde todo lo que te hemos contado sobre dulces baleares se trabaja. Cocas, cocarrois, panadets y, lógicamente, ensaimadas, de las que salen a decenas las de tallades y las de albaricoques cuando es verano.

Un lujo que sigue abierto y dando el callo como desde hace más de un siglo y que hoy es una garantía de repostería de altísima calidad, y sin andar presumiendo.

Can Delante

Coca De Tallades

Horno centenario en la calle Major de Inca y parada obligada para comprar dulce mallorquín. Ensaïmadas de crema, de nata y pistacho, de crema quemada o de sobrasada y cabello de ángel, además de turrones propios, doblegats, cremadillos, cocas, panades, crespells y rosaris. Apenas hay dos mesas: es casa de mostrador y encargos.

Forn i Pastisseria Gelabert

Gelabert

En 2018 se coronaron como Mejor Ensaimada del Mundo, y en 2019 entraron en la Ruta del Buen Pan, que premia a los mejores obradores artesanos de panadería de España, así que Gelabert debe cruzarse en el camino goloso de cualquiera que pase por la isla.

En Llubí, donde se encuentran, deleitan con sus ensaimadas y con sus cocas, además de con sus empanadas, siendo todo de altísima calidad. Si tienen la suerte de caer por allí a finales de verano y ven las ensaimadas abiertas con sobrasada, cebolla e higos, no lo duden y háganse con una.

Pastissería Real

Real

Con más de medio siglo de vida siguen siendo un baluarte de la panadería y pastelería de calidad en la ciudad de Palma. Panes artesanos, ensaimadas y todo tipo de bollería lucen en sus vitrinas.

Si un vicio reconozco de esta tienda es el de sus llonguets, esponjosos, crocantes y perfectos para rellenar de lo que se os ocurra. Lo único que puedo asegurar es que si los pruebas, te llevarás unos cuantos a casa.

Forn de Plaça

Coca

Panes morenos y blancos saludan al que cruza la puerta de este coqueto obrador en Algaida, donde también bordan el almíbar, que da lustre a muchas de sus tentaciones. A las consabidas ensaimadas -de varios formatos, para que nos podamos controlar-, se suman también otros interesantes dulces locales.

Es el caso de los robiols, que se trabajan en albaricoque y en requesón -imposible elegir solo uno-, y una colección de cocas, tanto dulces como saladas, que les convierten en un punto de paso necesario en mitad de la isla para ir comiendo por el camino.

Sa Fàbrica de Gelats

Soller

Heladería artesana fundada en 1994 por Franz Kraus frente al mercado de Sóller, junto a las vías del tranvía. Su fama se la deben los sorbetes de naranja y limón del valle, hechos con zumo recién exprimido, pero hay una cuarentena de sabores, entre ellos ensaïmada y coca de patata. Zumo de naranja natural y un patio sombreado para tomárselo. 

Forn de la Pau

Forn De La Pau

En este mítico obrador presume de ser uno de los más antiguos, sino el que más, de toda Palma, ya que hay testimonios de que ya se trabajaba allí en 1729. Sin embargo, no solo su dni nos vale como referencia, sino la calidad de sus productos.

Ensaimadas, llonguets, panadets y también repostería moderna (sumada a panes artesanos) son los valores sobre los que siguen sentando cátedra, muchos de ellos salidos de un horno de leña bicentenario que hace que esta casa sea museo y panadería al mismo tiempo.

Forn Santo Cristo

Sto Cristo

Ineludibles y omnipresentes. Si ves una caja blanca y azul, no falla, se trata de una caja de Forn Santo Cristo con una de sus ensaimadas, las cuales llevan elaborando desde 1910.

Tradición y muchos establecimientos se funden así bajo la misma receta de un dulce que encandila a mallorquines, viajeros. e incluso a los que cogen el avión, porque en el aeropuerto de Son Sant Joan hay una tienda, así que puedes ahorrarte el embarque 'ensaimadil' una vez pasado el control de seguridad.

Imágenes | iStock / Unsplash / Pexels / Pixabay / Forn de la Pau / DaiCa / La Bodeguilla / Bens d'Avall / Dins Santi Taura / Laudat / Maca de Castro

En Directo al Paladar | Gastroguía de Ibiza: qué comer en la Isla Blanca (y qué restaurantes no debes perderte) 

En DAP | Las 19 mejores recetas de la cocina balear para celebrar el Día de las Islas Baleares

Inicio