La Raíz 15, una casa de comidas en la cuenca del Nalón que hace aún más tentador perderse por las carreteras secundarias

Julín Menéndez y su equipo ofrecen en este pequeño restaurante a pocos kilómetros de Langreo una cocina local con pequeñas dosis de actualización

Arroz Con Pitu
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Jorge Guitián

Colaborador
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Jorge Guitián

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Historiador del arte, escribiendo sobre gastronomía desde hace dos décadas. Entiendo la gastronomía sobre todo como un patrimonio cultural que hay que conocer, divulgar y proteger.

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Las cuencas mineras asturianas viven un momento gastronómico envidiable. Son una zona en la que siempre se ha comido bien, pero uno tiene la sensación de que esa tradición es ahora más diversa, con propuestas para todos los públicos, desde casas de comidas a restaurantes reconocidos por las guías, y está más repartida por todo el territorio que nunca: Monte, Roble, Casa Chuchu, El Pintu, La Panoya, Bar Camacho, TC28, El Cenador del Azul, Bobela, Texu, Parador del Rey… Los nombres se acumulan, algo que, lejos de hacer la competencia más dura consigue convertir la zona en un destino culinario de primer nivel. 

Es en ese contexto en el que hay que entender la propuesta de La Raíz 15, el pequeño restaurante que lleva por nombre su dirección, en el número 15 de la aldea de La Raíz, asomada desde lo alto al valle del río Candín, a unos 6 kilómetros de Langreo y poco más de 10 de Pola de Siero, es decir, en el límite de la comarca, pero en su zona de influencia y en un valle de pasado minero. No es un lugar de paso, ni uno de esos pueblos que se visitan para conocer algún monumento, pero aún así en el aparcadero del restaurante se apiñan los coches, que llegan por una estrecha carretera que culebrea entre las casas. 

La Empanada De Pitu Y Foie Empanada de pitu y foie.

El responsable es Julín, Julio Menéndez, un cocinero que, tras pasar una década cocinando junto a Nacho Manzano en Casa Marcial volvía a su pueblo para abrir este pequeño negocio que es, al mismo tiempo, restaurante y proyecto de vida. 

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Julín cocina estupendamente, tiene recursos de sobra para elegir el tipo de cocina que le apetece ofrecer y ha optado por la que seguramente sea la más difícil: una cocina tradicional, puesta al día en pequeños detalles, que acompaña con alguna propuesta que, aquí y allá, mira hacia una cocina más innovadora. Todo, sin embargo, encaja bien en un menú degustación que tiene el producto y los sabores de la zona como su eje conductor. 

La primera muestra de este modo de entender la cocina llega con la croqueta de jamón, de rebozado ligero e interior cremoso, casi fluida. Fue segunda clasificada en el campeonato de la mejor croqueta de España en Madridfusión 2026. La empanada, por su parte, es gustosa, crujiente y delicada, con un sabroso relleno de pitu (gallina) y foie. 

Torto De Steak Tartare Torto de steak tartare

Llega luego una pequeña ensalada de trucha del Nalón marinada, con tomate, aguacate, crema agria y un interesante sabayón de vinagre que la refresca y le aporta untuosidad al mismo tiempo. El steak tartare, estupendo, hace un guiño a la cocina de Nacho Manzano al llegar servido sobre un torto, una elaboración tradicional que el cocinero de La Salgar reivindicó hace ya tres décadas para la cocina más creativa. 

Y de pronto aparece, como una pausa, el producto sin disfraces. Unos percebes -no olvidemos que la costa está ahí, a un paso, a poco más de media hora- que sirven de punto y seguido antes de la llegada de los platos principales. El primero de estos es el plato de cebolla, un clásico que Julín no puede quitar de la carta: cebolla pochada, melosa y dulce, que acompaña con lascas de un queso local, el Pría Roxu, virutas de cebolla crujiente y avellana.

Cebolla Queso De Pria Y Avellanas Cebolla, queso de Pría y avellanas.

Lubina al horno, perfecta de cocción, con calabacín, un plato sencillo, suave, que lo apuesta todo a la calidad del pescado y a la textura, cocinada pero aún ligeramente firme, de la hortaliza y, a continuación, aparece, con permiso del resto de los platos, el rey del menú, el arroz con pitu. O el pitu con arroz, porque las proporciones hacen que las dos denominaciones sean posibles. 

El arroz de Julín merecería, como su croqueta, un texto para él solo: es meloso, entero aún pero bien cocinado, de caldo potente aunque no excesivo; la carne del ave, firme, de cocción larga, mantiene sin embargo toda su jugosidad. El conjunto es de esos que desde el primer bocado te hacen pensar que tienes que volver otro día para repetir. Y esa es la mejor señal, más aún en una zona en la que este plato se elabora con frecuencia, y en muchos casos muy bien. 

Para terminar, más tradición, aunque como casi siempre en este menú, con un ligero matiz: un arroz con leche al que se añade un leve gel de limón y que se corona con un merengue que se dora con soplete al momento, como si fuera, tal como bromea Julín al servirlo, un arroz con leche Alaska, pariente del clásico soufflé. 

Lubina Y Calabacines Lubina al horno con calabacines.

Las vistas hacen mucho en este restaurante. Lo que sería, en un comedor cerrado, una estupenda comida se complementa aquí con una perspectiva del entorno que ayuda a entender los platos, que te sumerge en el paisaje mientras vas probando los sabores que tienen su origen en estos valles. 

El ambiente también es importante, porque aquí no habrían tenido sentido rigideces excesivas y porque Julín y su equipo hacen que te sientas cómodo desde el primer momento, casi como si estuvieras comiendo en su casa y no en su restaurante. 

El resultado es redondo, de esos que sabes que van a encajar desde el momento en el que te sientas a la mesa. Todo funciona y va de la mano: el lugar, el ambiente, las vistas, la oferta de cocina, la personalidad del cocinero, la capacidad de innovar lo justo, de saber dónde parar. Y el precio, que considerada la oferta es más que razonable. 

No siempre es sencillo encontrar lugares así, con personalidad y con raíces en la tradición local. Especialmente cuando dejamos atrás las principales ciudades y las capitales de comarca. Por eso, la propuesta de La Raíz 15 resulta tan apetecible, porque encaja con el lugar en el que está y porque lo convierte en un sitio hasta el que vale la pena desviarse para conocer una de esas propuestas gastronómicas que están convirtiendo a Asturias en general, y a estos valles mineros en especial en un destino en el que la calidad es la norma y en el que pequeños restaurantes como este, con alma y con carácter, se convierten en motivos para repetir, para volver a esos platos, para seguir descubriendo esta cultura gastronómica y para disfrutar de una cocina sólida y sabrosa. 

La Raíz 15

  • Dónde: La Raíz, 15. Siero (Asturias) 
  • Precio medio: 50-55€
  • Horarios: Cierra lunes y martes. Abre solo para comidas.
  • Reservas: 633 91 78 30

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