El Hotel Costa Vella, que José Antonio y Ana Liñares abrieron en 1999 en un edificio que llevaba quince años abandonado, tiene desde entonces un jardín lleno de helechos arbóreos, buganvillas y árboles frutales que se convirtió en la terraza más fotografiada de la ciudad vieja. Y funcionó: con los años se llenó tanto que en 2023 ya era casi imposible encontrar sitio.
Uno de los rincones escondidos del jardín, con su mesa de piedra rodeada de helechos arbóreos.
Cuando el éxito se convierte en problema
El desnivel del jardín, su configuración escalonada y la avalancha de gente acabaron siendo un problema logístico real. A principios de 2025 los Liñares tomaron una decisión que sorprendió a medio Santiago: cerrar la terraza al público y dejarla solo para los huéspedes del hotel. "Necesitamos parar para hacer cambios", explicaron entonces.
Con la reapertura los precios también han subido, aunque sea ligeramente: el café, por ejemplo, ahora cuesta 2 euros, pero es un café ecológico de buena calidad. Esa subida ha hecho un poco de filtro y ha cambiado algo la población que se sienta en el Xardín, y hay quien se ha quejado por ello. Hay lugares, por su encanto y por la calidad de lo que ofrecen, donde ese reajuste de precios tiene sentido. Y la alternativa, en este caso, era que la terraza siguiera cerrada al público.
Lucía Freitas, frente a parte de la producción de su obrador.
La reapertura con Lucía Freitas al frente
En julio de 2025 llegó la solución: un acuerdo con Lucía Freitas, la chef compostelana con estrella Michelin de A Tafona y Lume, que asumió la gestión del espacio. "No queremos cambiar el Costa Vella, queremos dignificar y custodiar su historia, y cuidar de su legado hacia el futuro", explicó entonces. Su equipo mantiene la esencia de cafetería del lugar, pero suma una pequeña propuesta gastronómica con su firma: casi todo sale de su obrador, desde los dulces hasta los fermentos.
La gilda de caballa marinada con cerezas y pimientos de Padrón, junto a la ensalada de cogollos y chicharrones.
Lo que se come en el Xardín das Delicias
La carta es de picoteo, pensada para compartir mientras se disfruta del jardín. La gilda de caballa marinada llega con cerezas maceradas y pimientos de Padrón confitados, una vuelta de tuerca veraniega al clásico vasco. La ensalada de temporada cambia constantemente: ahora se hace con cogollos de la huerta, chicharrones de pollo horneados en A Tafona y un aliño de anchoas, una especie de Ensalada César fresca y muy distinta a la habitual. Nada se tira: la grasa de los chicharrones se reutiliza para otros aliños de la cocina. Cuando lleguen los tomates, la ensalada cambiará de nuevo.
La lemon pie de merengue tostado, con moras japonesas del huerto propio.
Los postres tienen dos orígenes. Algunos, como el tiramisú o la tarta de Santiago, salen del propio obrador. Otros llegan desde Coruña, de Clorofila, un obrador especializado en alta pastelería vegana y sin gluten. La tartaleta roja, intensa y fresca, es de frambuesa de su propio huerto. La lemon pie de merengue tostado lleva moras japonesas, también de cosecha propia. Y la copa de helado, rematada con un sello de cera con el nombre de Lucía Freitas, es en realidad una versión helada de tarta de manzana: manzanas asadas, helado de manzana asada, helado de mantequilla noisette y unas láminas de pasta crujientes y ligeramente saladas.
La copa de helado, una versión helada de la tarta de manzana.
Las bebidas naturales también son de elaboración propia: kombuchas como la de rooibos y saúco, kéfires de agua, limonadas con hierbaluisa. Para quien prefiere algo más clásico hay vermuts gallegos, una buena carta de ginebras y cócteles como el clásico de A Tafona La Vie en Rose.
El Xardín das Delicias
- Dónde: Rúa da Porta da Pena, 17, Santiago de Compostela (A Coruña).
- Precio medio: picoteo desde 6-12 euros; postres entre 6 y 8,50 euros.
- Horarios: de 11:30 a 22:00 en temporada de buen tiempo.
- Más info: Xardín das Delicias