Tarta de queso con yogur y miel: receta sin horno de Yotam Ottolenghi

Tarta de queso con yogur y miel: receta sin horno de Yotam Ottolenghi
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Tarta de queso. El postre que pedía siempre en los restaurantes pensando que, quizás, podía llevarme una sorpresa. Nunca más. Las cartas se han llenado de predecibles tartas de queso al horno, del estilo de La Viña, con el interior medio crudo y, por muy buenas que estén, acaban cansando.

En verano, apetece mucho más una tarta fría, como esta que encontramos en el libro Simple, de nuestro querido Yotam Ottolenghi, que tiene al yogur y la miel como protagonistas.

Esta tarta no necesita horno y se puede preparar hasta con dos días de antelación: solo hay que mezclar los ingredientes y meterla en la nevera. Más sencillo imposible.

Ingredientes

Para 6 personas
  • Galletas tipo Digestive de avena 200 g
  • Mantequilla 60 g
  • Tomillo fresco
  • Yogur griego 340 g
  • Queso crema 400 g
  • Azúcar glas 40 g
  • Ralladura de limón cucharadita 1
  • Chocolate blanco 150 g
  • Miel

Cómo hacer tarta de queso con yogur y miel

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 20 m
  • Elaboración 20 m
  • Reposo 2 h

En primer lugar, ponemos 200 g de galletas de avena en una bolsa de plástico transparente, o bien cubiertas en papel film, y con ayuda de un rodillo las trituramos hasta que quede una masilla homogénea. Lo mezclamos bien con 60 g de mantequilla fundida y una cucharada de tomillo fresco –si no tienes se puede echar algo menos de tomillo seco–.

Colocamos papel de horno en la base de un molde de tarta y, sobre él, la galleta. Lo reservamos en la nevera.

Ahora, en un bol grande, con ayuda de una batidora de mano, o en un robot de cocina, mezclamos 340 g de yogur griego muy espeso (desechamos todo el suero que pueda haber), 400 g de queso crema, 40 g de azúcar glas, y yb cucharadita de ralladura de limón hasta obtener una crema suave y homogénea.

Ahora fundimos el 150 g de chocolate blanco al baño María. Removemos con frecuencia, durante 2 o 3 minutos, hasta que esté bien fundido, y lo añadimos al resto de la mezcla. Removemos bien, extendemos todo sobre la base de galleta y lo refrigeramos durante, como mínimo, dos horas.

Pasado este tiempo, desmoldamos y coronamos la tarta con un poco de miel al gusto y unas hojas de tomillo fresco.

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Con qué acompañar la tarta de queso

Esta tarta fría es ideal como postre en una comida de verano o, claro está, para merendar. Para beber, a este tipo de tartas le pegan más una limonada, un té helado o un vino dulce que un café o té convencional. Pero para gustos los colores.

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