Hay una gran cantidad de variedades de uva que se destina a diversos usos dentro de la industria alimentaria, zumos, vinos, cavas, uvas pasas, etc. Pero en cuanto a la uva destinada a nuestra mesa hay unos cánones mínimos para ella, debe tener cierta acidez, debe ser pobre en azúcar y además los granos deben tener un mínimo en cuanto a tamaño, color o forma se refiere.
Según por la variedad que nos decantemos, uvas negras o blancas, la aportación nutricional es diferente, así como el sabor.
Si te decantas por las uvas blancas, deberás saber que son ricas en hidratos de carbono y especialmente en glucosa y fructosa, contienen más azúcares y más aportación calórica que las uvas negras. Incluso hay personas que indican que la uva blanca viste más una mesa y proporciona una mejor presencia, pero con esto nosotros no estamos de acuerdo.
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