Mermelada de albaricoque a la vainilla. Receta

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Mermelada de albaricoque a la vainilla

El albaricoque es una de mis frutas favoritas, pero por desgracia su temporada dura muy poco. Así que cuando llegan al mercado aprovecho para conseguir ejemplares de calidad y elaborar todo tipo de recetas con ellas, y comerlos a todas horas, por supuesto. Una buena manera de disfrutar su rico sabor todo el año es elaborar mermelada de albaricoque a la vainilla.

Seguro que en cada casa se tiene una rutina diferente para hacer mermeladas. Yo uso la misma técnica prácticamente para todas, pues me da siempre resultados excelentes. Suelo utilizar una baja proporción de azúcar ya que elijo fruta muy dulce, y me gusta que queden ligeros trocitos al final. La clave está en emplear buenos albaricoques maduros y ajustar la cantidad de azúcar a vuestro gusto.

Ingredientes para unos 4 tarros

  • 1300 gr de albaricoques pesados sin hueso, 500 gr de azúcar, 1 limón grande, 1-2 vainas de vainilla (dependiendo de su calidad), gelificante o agar-agar en polvo (opcional).

Cómo hacer mermelada de albaricoque a la vainilla

Lavar bien los albaricoques y desechar los huesos. Trocearlos y disponerlos en una olla grande. Abrir las vainas de vainilla y sacar las semillas con un cuchillo de punta. Añadir el azúcar y la vainilla, semillas y vainas, a la fruta y mezclar bien. Tapar con un paño limpio y dejar reposar por lo menos tres horas, removiendo de vez en cuando.

Para esterilizar los botes a mí me gusta usar el horno. Lavarlos bien con agua caliente, secar un poco y colocarlos en la rejilla del horno. Poner la temperatura a unos 150ºC, dejarlos unos minutos, apagar el horno y reservarlos dentro en caliente. Mientras tanto hervir las tapas en una cazuela con agua unos 10 minutos. Escurrir y secar bien.

Poner al fuego la olla con la fruta y llevar a ebullición. Incorporar el zumo del limón y retirar las vainas de vainilla. Empezará a espumar, pero no hace falta que retiremos la espuma. Remover bien, bajar el fuego y dejar cocer a fuego lento durante unos 30-45 minutos. Vigilar y dar vueltas de vez en cuando.

Mientras tanto, introducir un plato pequeño en el congelador. Cuando la fruta esté bien cocida y blanda, machacar un poco con una espátula o cuchara de madera para deshacer parte de los albaricoques. A mí me gusta dejar partes enteras de fruta. Continuar cociendo a fuego lento hasta que haya reducido y esté bien espeso.

Si vamos a usar gelificante, proceder según las instrucciones del fabricante. Para emplear agar-agar en polvo, basta con disolver dos cucharadas en agua fría e incorporarlo a la olla, removiendo bien. Probar el punto de espesor poniendo una cucharadita en el plato que tenemos en el congelador.

Apagar el fuego y dejar reposar unos minutos mientras disponemos los botes para llenarlos. Con mucho cuidado, sacar los tarros todavía calientes del horno, de uno en uno. Llenarlos casi hasta arriba, tapar bien y poner inmediatamente boca abajo. Continuar con el resto. Dejarlos así varias horas, para que haga el efecto vacío. Etiquetar y guardar en un lugar oscuro y seco.

Mermelada de albaricoque a la vainilla. Pasos

Tiempo de elaboración | 1 hora + el macerado
Dificultad | Media

Degustación

Si se han guardado los tarros bien, la mermelada de albaricoque a la vainilla nos aguantará en perfecto estado varios meses. Es una mermelada muy versátil, deliciosa untada en buen pan, sola o con mantequilla, o como acompañamiento de carnes. También es perfecta para rellenar dulces y tartas, o para dar brillo a los pasteles con fruta.

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