Champagne Mumm de Cramant

El Champagne Mumm de Cramant es un vino singular por varias razones.
La primera de ellas es su cupage. O mejor dicho, las ausencia de él. Así es, la mayoría de champagnes se elaboran a partir de la mezcla de tres variedades: Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay. Sin embargo, existen algunos monovarietales, es decir, elaborados a partir de una sola variedad. Entre ellos, los más comunes son los “Blanc de Blancs”, esto es, elaborados solamente con Chardonnay, como este Mumm de Cramant.
Pero ahí no acaba la cosa. En la “Côte des Blancs”, de dónde procede, hay hectáreas y hectáreas de Chardonnay. Pues bien, el Mumm de Cramant procede solamente de viñedos ubicados en la población de Cramant, considerada desde 1911 como Grand Cru, la máxima categoría que distingue la clasificación vigente. Excelente viñedo.
Hasta aquí todo normal, entra dentro de lo lógico en la zona. Pero es que eso no es todo, además el Mumm de Cramant cuenta con una elaboración singular que se remonta a 1882 con su Crémant de Cramant, que así se denominaba este vino por estar embotellado a menos presión que sus hermanos los champagnes.






Para los aficionados a los vinos de la borgoña, el mombre del Domaine Méo-Camuzet siempre va asociado al vino tinto.
Cuando tengo que comprar un vino blanco que haya sido fermentado y criado en barrica, siempre tengo mis prevenciones y me asaltan las dudas: ¿estará la barrica bien integrada? ¿voy a beberme un tablón?
A principios del siglo pasado Eugène-Aimé Salon, un hombre de negocios parisino y gran amante de la buena vida, decide crear un champagne a su gusto, para su consumo.