La mítica zapatería Calzados Tello de San Sebastián se rebela contra la paquetería: "Mi tienda no es el buzón de Amazon"

Estíbaliz Tello protestó en sus redes sociales por el abuso de confianza de clientes, vecinos… e incluso familiares

Estibaliz Tello
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Estíbaliz Tello no es una recién llegada al mundo del comercio. Miembro de una de las sagas de comerciantes más famosas de San Sebastián, Estíbaliz es hoy día la cara visible de la legendaria Calzados Tello, una zapatería con más de 130 años de historia, convertida en toda una institución en Donosti.

Por eso, la crítica reciente que ha vertido en su cuenta de Instagram, ahondando en los límites de la confianza, cobra mucho más sentido que nunca, especialmente desde que el establecimiento ha comenzado a convertirse en algo que nunca pretendió ser: un punto de recogida no oficial para paquetería, especialmente de grandes plataformas como Amazon.

A través de las redes sociales, Tello expresó su hartazgo. En un vídeo publicado en Instagram, se mostró visiblemente molesta y contundente. Comenzó diciendo: "Mi tienda no es el buzón de Amazon", una frase que rápidamente se convirtió en símbolo de su denuncia y que captó la atención tanto de sus seguidores como del público en general.

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Lo que inicialmente parecía una ayuda ocasional para conocidos o clientes cercanos se ha transformado en una costumbre abusiva. Según cuenta, son vecinos, amistades e incluso familiares quienes, sin previo aviso, utilizan la dirección del comercio para recibir paquetes. 

Esto no solo implica una carga de trabajo extra, sino una invasión de espacio y tiempo que no corresponde a la función de su negocio. "Puntualmente, vale. Pero cuando se vuelve costumbre empieza a parecer el paraíso del repartidor... muchas veces de personas que ni siquiera consumen en la tienda", lamenta.

Uno de los principales factores que, en su opinión, ha provocado esta situación es el amplio horario comercial de la tienda. Calzados Tello permanece abierta diez horas al día y no cierra al mediodía, lo cual, según Estíbaliz, ha sido interpretado por algunos como una oportunidad para aprovecharse. Expresa su frustración con claridad: "Tener una tienda abierta 10 horas al día no es un favor. Es trabajo, esfuerzo y responsabilidad".

Pero la crítica va más allá del hecho concreto. Tello pone el foco en una contradicción muy común: la de aquellas personas que enarbolan el discurso del apoyo al comercio local, mientras en la práctica optan por consumir en plataformas digitales y, además, utilizan las tiendas físicas como puntos logísticos. 

“Se les llena la boca diciendo que hay que apoyar al comercio local y que lo estamos pasando fatal... pero esto no es apoyar, es que esto es usarlo. Esto es aprovecharse”, sentencia con firmeza.

Esta situación ha llevado a la empresaria a plantear una pregunta que invita a la reflexión: “¿Dónde pones los límites?”. Porque lo que está en juego no es solo una molestia puntual, sino la desnaturalización de lo que significa tener un pequeño negocio de proximidad. 

El problema no afecta solo a su zapatería, como queda reflejado en los numerosos comentarios que ha recibido en redes, donde otros comerciantes han compartido experiencias similares. 

La filosofía que Tello defiende para el comercio de barrio se basa en pilares como la cercanía, el trato humano, la sostenibilidad, la experiencia y la circularidad. Todos estos valores quedan anulados cuando la tienda se transforma en un simple “paraíso del repartidor”, como ella lo denomina. En ese modelo, la relación entre el negocio y su entorno pierde sentido.

Imágenes | Instagram Calzados Tello / Imagen de freepik

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