Las empanadillas son, con permiso de las croquetas, las líderes indiscutibles del aperitivo frito español. Uno de los grandes éxitos de la cocina doméstica y casera, capaces de dar de comer a un regimiento con muy poco esfuerzo. Es difícil encontrar una casa en la que no hayamos crecido con los clásicos envases de obleas de La Cocinera, con la bolsita blanca y el dibujo azul, que permanecen en el ideario colectivo de miles de españoles y cuya desaparición —la del nombre de la marca La Cocinera en favor de Buitoni— fue casi un trauma a la altura de la muerte de Chanquete en Verano azul.
Pero la realidad es que las obleas se parecen bastante a la fórmula original y nos permiten tener a mano una receta tan fácil como rápida, que es precisamente lo que hago yo cuando sé que voy a tener visita y no voy a disponer de mucho tiempo para estar cocinando.
Eso es, básicamente, lo que sucede con estas empanadillas de jamón y queso, donde no hace falta ser precisamente académico de la Real Academia Española para comprender que los ingredientes principales de la receta son el jamón cocido, un queso que funda bien y las obleas de empanadilla. Si tienes un cortapastas simpático para dar forma al jamón y al queso, mejor; pero, si no, puedes cortarlos simplemente con un aro circular o con un cuchillo.
Básicamente, coges tus obleas de empanadilla y sobre una de ellas pones un poco de jamón y un poco de queso. Después, la cubres con otra oblea, aplastando un poco para que se note que dentro están el jamón y el queso, y en los bordes haces un repulgo. Ten en cuenta que no vamos a doblarlas, sino que las vamos a servir circulares, y que tampoco las vamos a freír, sino que las vamos a hacer en el horno.
Así, llevamos nuestras empanadillas a una bandeja de horno, con el horno ya precalentado a 190 ºC, tras haberlas barnizado con un poco de huevo batido. En aproximadamente 20 minutos vas a tener tus empanadillas listas, rematando un aperitivo tan fácil como sencillo.
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