El pollo chuco nació en los puestos callejeros de Honduras, donde se vende a cualquier hora en carretas y pequeños locales. Su nombre lo dice casi todo, porque "chuco" significa sucio o desordenado en el habla hondureña, y describe muy bien esa pila de ingredientes amontonados sin demasiado orden sobre el plato.
La otra forma de llamarlo, pollo con tajadas, es mucho más literal. Las tajadas son las rodajas de plátano verde fritas que hacen de cama para todo lo demás, tan protagonistas que acaban dando nombre al plato. Es comida de diario, barata y saciante.
Los ingredientes
La base es un pollo frito rebozado y bien sazonado, con un adobo de mostaza, ajo y especias que le da carácter antes de pasar por la sartén. Las tajadas se hacen con plátano macho bien verde y firme, cuanto más verde mejor, porque así quedan crujientes en lugar de tiernas y dulzonas.
El frescor lo ponen el chimol, el repollo y el encurtido, que equilibran toda la fritura. El chimol es el pico de gallo hondureño. El encurtido de remolacha, cebolla morada, zanahoria y jalapeño aporta acidez y ese tono rosado tan reconocible. Las salsas no faltan nunca y cada puesto guarda las suyas. Lo habitual son dos, una roja y especiada y otra de mayonesa, que se reparten por encima.
Prepara primero el encurtido, porque mejora con el reposo. Corta en tiras finas la remolacha y la zanahoria, y cuécelas unos minutos en agua con el vinagre y una cucharada de azúcar hasta que empiecen a ablandar. Apaga el fuego, añade la cebolla morada y el jalapeño y deja que todo repose en ese líquido para que se tiña de rosa y tome acidez mientras sigues con lo demás.
Sigue con las tajadas, que son la base de todo. Pela los plátanos verdes, córtalos en rodajas finas y sesgadas de unos tres milímetros y fríelos en abundante aceite hasta que se doren y queden crujientes. Pásalos a papel de cocina y sálalos en caliente.
Ve entonces a por el pollo. Adoba los trozos con mostaza, ajo en polvo, comino, pimentón, sal y pimienta, déjalos media hora y pásalos por harina antes de freírlos a fuego medio hasta que queden crujientes por fuera y jugosos por dentro.
Para el chimol, pica tomate, cebolla y mézclalos con cilantro, limón y sal. Corta el repollo en tiras finas, alíñalo con vinagre y sal y masajéalo para que ablande sin perder el crujido. Para la salsa roja, diluye el tomate concentrado en el caldo caliente con la salsa inglesa y el orégano, y deja que reduzca un par de minutos hasta que espese.
Solo queda montar, que es la parte divertida. Reparte las tajadas en la base, encima el repollo, luego el pollo troceado y, sobre todo ello, el encurtido y el chimol. Riega con la salsa roja y la mayonesa, y termina con el queso rallado por encima.
Con qué acompañar el pollo chuco
En Honduras el pollo chuco se toma como plato único, porque entre el plátano, el pollo y la verdura llena de sobra. Para beber le va bien algo fresco, como una horchata fría, un refresco de tamarindo o una cerveza.
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