Las alcachofas a la montillana son un plato representativo de la gastronomía cordobesa, concretamente de la zona de Montilla.
Aunque la receta tradicional suele incluir taquitos de jamón serrano como contrapunto salado, esta versión prescinde de ellos para adaptarse al público vegetariano sin perder su identidad, logrando un resultado más ligero donde el sabor del vino es el protagonista.
La técnica de cocción lenta permite que la mayor parte del alcohol se evapore, dejando únicamente los aromas del vino para ligarse con la textura de la alcachofa. Para la receta es posible utilizar tanto alcachofas de temporada como en conserva, y tiene la versatilidad de servirse como una tapa rápida o como un entrante más formal por ejemplo.
En una olla con aceite de oliva, cocinar cebolla y ajo a fuego lento. Ambos deben quedar casi transparentes, con cuidado de no quemarse. Incorporar el vino y dejar que evapore el alcohol.
Agregar las alcachofas, cortadas a la mitad –en conserva o peladas y cocidas en casa–, solo necesitan de 3 a 5 minutos a fuego lento para impregnarse del sabor de la salsa y calentarse. Aprovechar y condimentar con la pimienta blanca molida. Una vez listo, al momento de servir, terminar con perejil fresco picado por encima.
Con qué acompañar las alcachofas a la montillana
A la hora de acompañar, lo ideal es buscar opciones que no compitan, ya sea una porción de arroz blanco o de cuscús, que actúan como una base neutra perfecta para absorber el jugo del guiso. O bien, unas patatas al vapor e incluso unas patatas a lo pobre.
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