Aunque estemos en plena temporada de guisos, sopas y platos de cuchara por el frío, una buena ensalada también se disfruta, especialmente si es una opción como esta que se puede servir templada para calentar el estómago. Lejos de la típica combinación de lechuga, tomate y cebolla, este es un platazo que te va a salvar la noche: una ensalada de patata y garbanzos especiados. Es la opción ideal para cerrar el día porque es nutritiva, fácil de digerir y se hace rápido si ya tienes los garbanzos a mano. Y lo mejor de todo: ¡está increíblemente buena!
Lo que hace que esta ensalada sea diferente y especial es el toque que le dan las especias. No son solo patatas y legumbres cocidas; en este caso, los garbanzos se llevan todo el protagonismo con un buen toque de pimentón y comino (e incluso curry o Ras el Hanout funciona de maravilla), quedando doraditos y con un sabor intenso. La patata, cortada en cubos, absorbe todo ese color.
Al final, el toque verde del perejil picado no es solo por estética, le da ese punto de frescor necesario para que el plato no se sienta pesado. Además, es una receta amiga para el bolsillo, si sobra, funciona de lujo para llevar a la oficina al día siguiente, estando incluso más rica porque los sabores se asientan con el reposo.
A nivel nutricional, este plato tiene muchísimo que ofrecer. La combinación de la proteína vegetal y la fibra de los garbanzos con los carbohidratos de absorción lenta de la patata se evita esa molesta sensación de pesadez justo antes de irte a dormir.
En DAP | Ensalada de garbanzos agridulce