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Banquete a muerte en Vallecas: bienvenidos a la pantagruélica Taberna Búlgara

Banquete a muerte en Vallecas: bienvenidos a la pantagruélica Taberna Búlgara
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El distrito madrileño de Vallecas (o Vallekas, para los amigos) no es un conocido destino gastronómico, pero como la mayoría de los barrios de la ciudad esconde restaurantes y bares que bien merecen una visita, como es la Taberna Búlgara.

En este restaurante, tremendamente popular en la zona del puente, se sirve, obviamente, cocina búlgara, una absoluta desconocida en España que encuentra aquí uno de sus pocos bastiones. Pero vaya bastión… La Taberna Búlgara es un sitio con solera, decorado en un estilo que suponemos tradicional, con paredes de madera, trajes regionales, fotos del politburó y una tele en la que se emiten en bucles vídeos del folclore local, que en estos lares resultan desconcertantes. No es un restaurante fino, pero es divertido como pocos.

Como nos explica María Ivanova Selimska, una de sus simpatiquísimas camareras, el restaurante abrió ya hace dieciocho años, por lo que suelen abrir todos los locales en los que se sirve auténtica comida de otras partes del mundo: para dar de comer a los expatriados.

“En el barrio de Vallecas había mucha población búlgara emigrante, y la gente echaba de menos la comida típica y las tradiciones búlgaras”, explica Ivanova.

Taberna2 La tradicional ensalada shopska.

Ensaladas con aguardiente

Su extensa carta incluye todos los platos típicos de Bulgaria, cuya cocina se caracteriza por mezclar influencias balcánicas, turcas y griegas.

Imposible comenzar la comida sin probar la famosa ensalada shopska, el plato nacional búlgaro: una ensalada de pepino, tomate, pimiento, olivas negras y queso. “La diferencia es el queso búlgaro que es lo que marca la diferencia, lo demás productos los tenéis aquí”, explica Ivanova. “Es un queso de vaca, pero que sabe más a queso de cabra”.

Las comidas búlgaras empiezan siempre con esta ensalada, algunos aperitivos (como el queso frito que probamos, o todo tipo de verduras asadas), y una copita de rakia, el aguardiente de frutas tradicional de la zona, que no puede faltar en la comida y que, nos aseguraron, suponemos que a modo de mentira piadosa, que no da resaca.

“No tomamos pan con la ensalada y los aperitivos, siempre los tomamos sin comer pan, con el aguardiente”, explica Ivanova.

Taberna3 Snezhanka, el exquisito plato frío de yogur con pepino.

Otro ingrediente estrella de la cocina búlgara es el yogur que, supuestamente, se inventó en el país. Hoy en día, no obstante, el yogur búlgaro tiene poco que ver con el que ha popularizado Danone en Occidente.

“Se hace solo por la temperatura y la bacteria que fermenta la leche, tiene un sabor muy específico”, explica Ivanona. En la Taberna traen el yogur de Bulgaría y hacen platos tan geniales como la snezhanka, un yogur deshidratado que se mezcla con queso crema, se pone en un molde especial donde se escurre el agua para que quede muy espeso y se mezcla con pepino, ajo, eneldo y nueces. Estaba delicioso.

Taberna5 Típica carne a la parrilla búlgara. Las guarniciones no valían mucho, pero la salsa de tomate estaba buenísima.

Carne a tutiplén

Tras este simulacro vegetariano, los platos principales son siempre con carne y se acompañan ya con el típico pan búlgaro, una especie de torta de aceite muy similar al pide turco, así como cerveza o vino locales, muy recomendables.

Como habréis adivinado, estamos ante una comida de alto contenido alcohólico, pero nos es fácil emborracharse con las inmensas raciones que se sirven en la Taberna.

En nuestra visita probamos platos tradicionales como el sach, un plato que recibe el nombre del recipiente en que se elabora: una gran olla de hierro que se usaba en la Bulgaria rural para cocinar en el suelo todo lo que hubiera a mano.

“Es de esta parte de Bulgaria donde había mucha agricultura, se cogía a lo mejor un pájaro, lo deshuesaban, lo hacían con verduras del campo y queso”, explica Ivanova. “Es una comida muy rural”.

Taberna4 Sach, un plato que recibe el nombre del recipiente en que se cocina.

El plato, que en la Taberna nos sirvieron con varios tipos de carne y verduras, recordaba misteriosamente a las fajitas mexicanas: era una gochada importante, muy sabrosa.

En Bulgaria son también amantes de todo tipo de carnes a la parrilla, en especial de hamburguesas y salchichas locales. “Nos gusta mucho la carne picada de cerdo o ternera”, explica Ivanova. “Hacemos hamburguesas y salchicas muy especiadas, pero siempre a la brasa. La carne sale con un sabor diferente”.

Como habíamos comido poco, pedimos también el vilar, un pantagruélico tridente con carne de pollo, cerdo y ternera marinada (en la foto de apertura). El invento es solo para fardar, pues no tiene ningún sentido cocinar a la vez tres carnes que tienen tiempos de cocción distintos. Si no quieres hacerte fotos haciendo el chorra, es mejor pedir las brochetas por separado que, por lo demás, están muy ricas.

Taberna7 Baklava, porque siempre hay sitio para el postre.

Precios ridículos

Para finalizar este banquete sin fin, la Taberna tiene también postres caseros como la clásica baklava. Este postre, que se hace también en Turquía, Grecia y Rumanía, se elabora con una pasta de pistachos o nueces trituradas, distribuida en una masa filo y bañada en almíbar o miel.

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Si no quieres salir rodando, también puedes tomar un yogur, que como hemos dicho está buenísimo, pero no lo hagas por ahorrarte unos eurillos, porque en la Taberna se come muchísimo por muy poco. De lunes a viernes tienes un menú degustación que solo se acaba Sansón por 15 euros (20 los fines de semana), y comiendo de carta hay que hacer el vikingo para pagar más de 30 euros. Un gustazo.

Qué pedir: es obligatorio probar las ensalada shospka y los platos con yogur, para terminar con tu carne preferida a la brasa y, si sois un grupo grande, el inmenso sach.

Datos prácticos.
Dónde: Av. de Peña Prieta, 82. (Madrid).
Precio medio: 30 euros.
Reservas: 915 51 56 00.
Horario: Abre todos los días

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