Ryanair ha decidido cerrar cuatro bases en España este invierno. El pulso con Aena ha acabado pasándole factura. A partir de la temporada de invierno 2025–2026, la aerolínea prescindirá de sus infraestructuras en Tenerife Norte, Vigo, Jerez y Valladolid.
También suprimirá la base que mantenía en Santiago de Compostela, compuesta por dos aviones. Estas medidas son consecuencia directa de su desacuerdo con las tasas aeroportuarias, que considera excesivas e injustificadas.
En términos de capacidad, los recortes harán que Ryanair ofrezca un 41 % menos de asientos en aeropuertos peninsulares, lo que equivale a 600 000 plazas, y un 10 % menos en las Islas Canarias, lo que suma otras 400 000 asientos. En total, hasta un millón de plazas menos. Se trata de una reducción mayor que la que ya aplicó en verano, cuando suprimió cerca de 800 000 plazas.
La decisión se anunció en rueda de prensa en Madrid, donde el consejero delegado, Eddie Wilson, acusó a Aena de mantener tasas "excesivas y poco competitivas". La aerolínea considera que el incremento de hasta un 6,62 % en las tarifas para 2026—aproximadamente 0,68 euros por pasajero, alcanzando los 11,03 €—es totalmente injustificado, especialmente teniendo en cuenta los beneficios récord que reporta Aena.
Los recortes afectan tanto a bases ya cerradas como a nuevas medidas. En Santiago, se cierra definitivamente la base de dos aviones, generando una pérdida calculada de 200 millones de dólares de inversión en Galicia.
En Vigo, todos los vuelos se suspenden desde el 1 de enero de 2026. En Tenerife Norte, la cancelación de operaciones comenzará con el inicio de la temporada de invierno. Asimismo, Jerez de la Frontera y Valladolid seguirán sin operar con Ryanair como ya venía ocurriendo durante este verano.
Además, la capacidad se reducirá significativamente en otros aeropuertos regionales: Zaragoza perderá un 45 % de sus plazas, Santander un 38 %, Asturias un 16 % y Vitoria un 2 %. En total, Ryanair cancelará 36 rutas directas desde y hacia aeropuertos regionales y canarios.
Wilson ha dejado claro que la aerolínea redirigirá su capacidad hacia destinos más rentables fuera de España, como Marruecos, Italia, Croacia o Albania. Allí, entiende, las tasas y costes son más competitivos. En cambio, según él, España ha elegido ignorar las necesidades de los aeropuertos regionales y, por tanto, le resta viabilidad a operaciones que Ryanair considera sostenibles si los precios acompañan.
La repercusión es clara. Esta España periférica —en especial Galicia y Canarias— se verá gravemente afectada. En regiones como Galicia, donde la cancelación de la base de Santiago implica la pérdida de una importante inversión, se generan recelos y alarma sobre su economía local y conectividad. Y en el archipiélago canario, una cuota del 10 % menos de plazas y 36 conexiones menos representan un duro golpe para el turismo y el tráfico regional.
El conflicto parece lejos de zanjarse. Aena, por su parte, defiende sus tarifas como necesarias para financiar inversiones aeroportuarias y mantener una red funcional y competitiva. Pero Ryanair insiste en que la subida —la más elevada de la última década— ahoga la posibilidad de operar en aeropuertos menos demandados.
En cualquier caso, la estrategia de la aerolínea parece clara: concentrar su actividad en aeropuertos grandes y turísticos como Madrid, Barcelona, Málaga o Alicante, mientras abandona progresivamente aquellos con menos ingresos y menos margen operativo. Ese enfoque ya explicó ayer Aena que permite mantener un crecimiento neto global, pese al frenazo en las infraestructuras regionales.
Imágenes | Ryanair