Cuando hablamos de Semana Santa en España, hay ciertos tópicos que siempre acaban saliendo a la luz: torrijas, procesiones y cadenas de televisión yéndose a hacer coberturas en directo de lugares en los que está lloviendo para contar cómo el agua ha arruinado las procesiones a miles de fieles. Sin embargo, parece que en este 2026 todo el mundo tendrá finales felices: comeremos torrijas, veremos procesiones y ya luego, si eso, comeremos perdices.
Lo que sí parece, a tenor de los datos que ofrecen distintas agencias meteorológicas como la AEMET, es que vamos a tener una Semana Santa de 2026 seca en la mayor parte de España. No es una cuestión menor, sobre todo por el despliegue que suponen estas fechas y, sobre todo, cuando estamos en un año hidrológico anormal e irregular que ha cargado de agua buena parte del sur y oeste peninsular, dos zonas especialmente sensibles en cuanto a las tradiciones pascuales.
Si hablamos de los días clave —Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección—, aunque evidentemente hay muchas otras procesiones que comienzan varios días antes, los principales momentos del viacrucis llegan a partir del Miércoles Santo.
Por suerte para miles de fieles y también para mucha gente que vaya a ver las procesiones de Semana Santa o que simplemente aproveche estos días para descansar, tenemos buenas noticias: el agua ni está ni se la espera en la mayor parte de España, especialmente en aquellas zonas donde las procesiones tienen una gran tradición.
Eso no quiere decir que toda España vaya a estar seca en Semana Santa, pero sí que las principales plazas procesionales del país, como Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Madrid, parecen librarse de la lluvia, algo relativamente inédito si tenemos en cuenta que hablamos de plena primavera.
2025, un año de nubes y claros
2025 no fue un año especialmente bueno para las provincias de Sevilla, Málaga y Cádiz, donde se tuvieron que cancelar bastantes procesiones de Semana Santa.
No obstante, una de las comunidades autónomas que peor recuerdo guarda de ese año es Castilla-La Mancha, donde se obligó a cancelar procesiones en Toledo, Guadalajara, Ciudad Real y Cuenca, con cortejos anulados en prácticamente toda la región.
Procesión del Santo Entierro de Zamora. ©Visit Zamora.
En el caso de Castilla y León, la lluvia fue muy desigual, afectando al arranque de la semana y también al tramo central, impidiendo, por ejemplo, que en el Viernes Santo de Valladolid pudiera celebrarse la Procesión General, uno de los momentos más esperados del calendario pascual pucelano.
También en Murcia, en 2025, hubo bastante afectación por la lluvia, especialmente en la costa, lo que obligó, por ejemplo, a cancelar la procesión de la Burrica en Cartagena o el Santo Encuentro del Domingo de Resurrección en la localidad de Archena.
2024, un espejismo y un mal recuerdo
Para el recuerdo queda también 2024, cuando la borrasca Nelson marcó un antes y un después en las celebraciones de Semana Santa de media España, cebándose especialmente con el sur de la península.
Las provincias más castigadas fueron Sevilla, Málaga y Cádiz, especialmente la capital andaluza, donde no pudo procesionar ninguno de los pasos que salen durante la Madrugá.
Procesión del Cristo de Mena, en Málaga. ©Visita Málaga.
Del mismo modo, hubo lluvias en Málaga y Cádiz que deslucieron por completo las celebraciones, dejando en la estacada a La Macarena, El Silencio, La Esperanza de Triana, El Gran Poder, Los Gitanos y El Calvario en la ciudad hispalense.
También sucedió en Castilla y León, donde la misma borrasca se cebó con Valladolid, León y Zamora, además de ciertos puntos de Salamanca, hasta el punto de que en la capital vallisoletana no pudo desfilar el Cristo de la Luz y, por ejemplo, en Zamora se tuvo que cancelar el tradicional Juramento del Silencio.
Salida de Jesus el Pobre, en Madrid. ©Archidiócesis de Madrid.
Tampoco Madrid se libró del agua en 2024. El Jueves Santo se suspendieron casi todas las principales procesiones de la capital, incluidas las de Jesús el Pobre, el Gran Poder y la Macarena. En Cuenca, por ejemplo, donde también se hizo sentir la borrasca, hubo grandes cancelaciones en Miércoles y Jueves Santo, impidiendo que una de las procesiones más queridas de la ciudad, la de las Turbas, pudiera salir.
2023 y 2022: dos caras muy distintas
2023 fue, según la AEMET, un año extremadamente cálido. De hecho, abril de 2023 fue el más cálido y seco desde que existen registros, hasta el punto de que no se canceló prácticamente nada en toda España debido a la lluvia.
Sin embargo, 2022 fue otro cantar. A pesar de tratarse del año de la recuperación de la Semana Santa tras las restricciones de la pandemia en 2020 y 2021, lo cierto es que el tiempo no acompañó en buena parte de la península.
Los Coloraos, que procesionan en Murcia en Miércoles Santo.
Tanto en Andalucía como en la Región de Murcia e incluso en el sur de la Comunidad Valenciana, la lluvia tuvo bastante protagonismo. De hecho, la AEMET catalogó abril de 2022 como un mes frío y húmedo a nivel nacional.
En el caso sevillano, por ejemplo, la práctica totalidad del Lunes Santo tuvo que suspenderse. En Murcia, la procesión de los Coloraos, una de las más clásicas de la capital huertana, también tuvo que decir adiós y no salió a procesionar, algo que no sucedía desde 1981. También ocurrió en la Vega Baja del Segura, por ejemplo, donde en la ciudad de Orihuela hubieron de suspenderse procesiones en Miércoles Santo.
Cómo pinta la Semana Santa de 2026
Dramas que, a priori, no vamos a vivir en 2026, donde el tiempo va a respetar a la práctica totalidad de las procesiones que tienen previsto salir durante esta Semana Santa en España.
Pero eso no quiere decir que, aunque no se espere mal tiempo vinculado a la lluvia, debamos dejar de mirar al termómetro ni a la AEMET, porque, aunque el sol pueda acompañar, lo que no va a acompañar del todo en España son las buenas temperaturas, al menos no de forma generalizada.
Cofrades de la Hermandad Universitaria (Córdoba), que salen desde la mezquita-catedral. ©Visit Córdoba.
En algunas zonas del sur se esperan mínimas de entre 10 y 11 grados durante los principales días de la Semana Santa, tanto en Sevilla como en Córdoba o Málaga. Sin embargo, a medida que subimos desde Andalucía hacia el norte de España, las temperaturas tampoco van a ser especialmente amables.
En Castilla y León, donde se esperan procesiones muy conocidas en ciudades como Ávila, Salamanca, Zamora, León, Burgos o Valladolid, podemos hablar a día de hoy de máximas diurnas que rondarán entre los 10 y los 15 grados, con algunas mínimas nocturnas que, según la capital, pueden situarse en torno a los 5 grados. Por tanto, las noches van a ser bastante más invernales que primaverales en buena parte de la meseta norte.
En la submeseta sur, tres cuartas partes de lo mismo: máximas que en muchos casos no llegarán a los 20 grados y mínimas que superarán normalmente los 5 grados, aunque no de forma generalizada.
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