Fumar en los restaurantes ¿una Ley Antitabaco incompleta?

En estos días hemos tenido noticia de las intenciones del Ministerio de Sanidad respecto a la reforma de la Ley Antitabaco. Entre otras razones, argumentan que existen muchas lagunas en su aplicación, y según mi experiencia, creo que es bastante cierto, al menos en cuanto a los restaurantes se refiere.
Cuando esta Ley se anunció y entró en vigor a principios del año 2006, hubo una gran polémica. Los fumadores veían peligrar su estatus en los restaurantes e incluso se oyeron voces que llamaban al boicot de los locales sin humo. Los no fumadores lo celebraron, por fin podrían comer sin aspirar los humos de los vecinos. Por no hablar del regocijo de los enfermos crónicos a los que el humo del tabaco perjudica de manera extrema.
Tras casi cuatro años de aplicación, hemos visto de todo; algunos negocios han hecho un verdadero esfuerzo para separar ambientes y en ellos las áreas de fumadores se han visto reducidas a cubículos aislados, auténticas peceras de cristal que permiten que en el resto de comedor no haya ni rastro de tabaco. Otros han optado por una nada efectiva separación visual, léase biombo o similar, que en la práctica no sirve de nada, ya que no impide la propagación de humos y olores.



Esta es sin duda una muy buena noticia para aquellas personas que padecen intolerancia al gluten y que han tenido que pagar durante muchos años una alimentación mucho más cara. Las diferencias de coste de la cesta de la compra al cabo del año suponen para un celíaco un incremento de 1.668,96 euros que la cesta de un consumidor que no padece la intolerancia.