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Trufas de chocolate al aroma de naranja sanguínea. Receta

Trufas de chocolate al aroma de naranja sanguínea. Receta
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Pocas cosas deben ser tan ricas y originales como las trufas de chocolate, la trufa es tradicional de Bélgica y fue llamada trufa porque la forma y la textura se parece mucho a las de las setas del mismo nombre. En algunos países se utiliza el término de trufa para connotar a todo chocolate redondo ya bien sea relleno o no. Hoy en día las trufas de chocolate pasaron a formar parte de la gastronomía moderna ya que forman un confín de sabores y texturas admitiendo de esta forma un gran deleite para nuestro paladar. A continuación los invito a probar mi receta de trufas, y si te animas a prepararlas en tu casa verás que no es tan difícil y te las quitarán de las manos ni bien las ofrezcas, los ingredientes que necesitamos son: 300g de chocolate negro, 20g cucharadas de azúcar glas, 4 yemas de huevos, 200g de mantequilla, 20 cl de crema fresca espesa, 2 cucharadas de alcohol de su opción (alcohol de fruta, ron, coñac...), 100 g de cacao amargo en polvo, 20cc de zumo de naranja sanguínea.

Para la pasta hay que trocear el chocolate en pedacitos en un recipiente soportando el calor. Poner este recipiente sobre una olla conteniendo agua hirviendo y dejar derretirse el chocolate sin removerlo. Cuando esté derretido (no dejarlo calentar mas tiempo para que no se ponga grumoso) agregar la mantequilla por pedazos. Esta se va a derretir por el calor del chocolate. Remover para que la preparación sea bien lisa. Agregar el azúcar glas a través de una coladera de malla y mezclar bien.

Cuando la preparación está tibia, agregar las yemas de huevo una por una sin dejar de remover. Agregar el alcohol al final junto con el zumo de naranja. Cubrir el recipiente con una hoja de papel aluminio y mantener en refrigeración durante 24 horas.

Para formar las trufas hay que, poner el cacao en un plato hondo. Machacarlo bien con el dorso de una cuchara para que todo el polvo esté bien fino. Sacar del refrigerador la mitad de la pasta. Formar bolitas del tamaño de una pequeña nuez (las trufas chicas son más agradables). Darles vueltas rápidamente entre las palmas de las manos y luego dejarlas caer en el cacao. Dando un movimiento circular al plato envolver completamente las trufas con el cacao. Cuando se haya utilizado la primera parte de la pasta y formado las primeras trufas, guardarlas en un recipiente hermético en el refrigerador, y proceder con la otra mitad de la pasta.

La pasta para trufas se ablanda muy rápidamente en temperatura ambiente y al contacto de las manos. Es por esta razón que se debe trabajar por pequeñas cantidades y siempre guardar en refrigeración.

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