Por qué el cuero no es (ni será) vegano: descubre qué materiales que no dañan a los animales ni al planeta

La nueva era de materiales deviene del cactus, piña y hongos como opción más ecológica y amigable 

Close Up Hand Cutting Leather
Facebook Twitter Flipboard E-mail
ines-vazquez-noya

Inés Vazquez Noya

Editor

Este es un tema que suele generar mucha confusión, especialmente con la aparición de términos como "cuero sintético" o "cuero vegetal". A menudo se intenta suavizar la procedencia del cuero animal etiquetándolo como un simple "subproducto" de la industria cárnica, una suerte de reciclaje natural que aprovecha lo que de otro modo sería un residuo. Sin embargo, el cuero es un producto de altísimo valor para la ganadería intensiva y, por definición, es piel animal curtida.

Ante la necesidad de alternativas, el mercado se especializó en el material sintético (polipiel) compuesto principalmente de plásticos. Aunque estos son técnicamente veganos, su impacto ambiental es significativo por la dependencia al petróleo. Esto llevó a pensar y experimentar en una nueva generación de materiales.

Un vistazo a…
Berenjena al beccafico: una exquisita y saludable receta vegetariana

Algunos de ellos nacen de alternativas fascinantes como la piña, el cactus o el Mylo, creado a partir de micelio (la estructura de las raíces de los hongos). Estas opciones no solo respetan la vida animal, sino que también reducen drásticamente la huella hídrica y química frente al curtido tradicional. 

piñatex

El Piñatex, por ejemplo, permite aprovechar las hojas de la planta de piña que normalmente se desechan tras la cosecha. El proceso comienza con la decorticación, donde se extraen mecánicamente las fibras largas de las hojas. Una vez purificadas para eliminar la pectina —la goma natural que las vuelve rígidas—, las fibras se entrelazan mediante un proceso de fieltrado mecánico. El tejido resultante es una malla densa y resistente que, tras ser recubierta con una resina de origen biológico, adquiere esa textura rústica y de durabilidad propia a la marroquinería.

Por su parte, el cuero de cactus es como un modelo de eficiencia: solo se recolectan las hojas maduras del nopal (Opuntia ficus-indica), permitiendo que la planta siga viva y capturando el CO2​. Tras un secado al sol de tres días, se obtiene una proteína en polvo que, mezclada con biopolímeros no tóxicos, da vida a un material de suavidad sorprendente, liso y flexible, muy similar a la piel napa pero con una huella hídrica mínima. 

Sw M 750x750

Existe el Mylo también, que se ha posicionado un paso más allá. Es la alternativa más "futurista", y marcas como Stella McCartney o Adidas ya han trabajado con ella. A diferencia de las alternativas celulósicas anteriores, este material pertenece al reino Fungi. Cultivado en granjas verticales en apenas dos semanas, el material resultante es asombrosamente fiel al cuero animal: es cálido al tacto, transpirable y posee una flexibilidad que el plástico nunca podrá imitar.

Lo que diferencia al Mylo es su eficiencia ambiental. Mientras que producir un kilo de cuero animal requiere miles de litros de agua y extensiones inmensas de tierra, el micelio crece en espacios mínimos, consume recursos ínfimos y es 100% biodegradable al final de su vida útil. Además, al ser cultivado en laboratorio, permite controlar el grosor y la textura desde el primer día, evitando las imperfecciones que obligan a descartar tanta piel animal.

España se ha convertido en un centro de innovación estratégica. El caso más emblemático es el de Ananas Anam, la empresa detrás del Piñatex, cuya fundadora, la Dra. Carmen Hijosa, desarrolló este material tras años de investigación, manteniendo una fuerte conexión con la industria textil española. Pero no es el único ejemplo: marcas de calzado como Saye o Momoc Shoes han integrado el cuero de cactus y de piña en sus colecciones.

Un valor añadido de estas innovaciones es su fácil mantenimiento. A diferencia del cuero animal, que requiere aceites y cuidados específicos para no agrietarse, materiales como el cuero de cactus son naturalmente resistentes a las manchas y al roce, manteniendo su buen aspecto durante años con apenas una limpieza básica. Estos avances muestran un futuro donde la moda y la tecnología trabajan a favor del bienestar animal y del planeta. Sin dudas, el lujo del siglo XXI ya no se mide por la procedencia de una piel, sino por la ética de su fabricación.

Imagen | freepik, NAE Vegan ShoesStella McCartney, 

En DAP | Qué hay detrás de cada pluma que vestimos: ¿belleza o crueldad oculta?

En DAP | Cómo escoger productos de peluquería y belleza veganos: vegetal, orgánico y libre de crueldad no es lo mismo 


Inicio