Aunque ahora tenemos todo tipo de fruta a lo largo del año, las naranjas y los pomelos están acabando su época ideal para ser consumidos, por eso que mejor que las últimas piezas destinarlas a elaborar esta confitura de tres frutas.
Con las mermeladas de cítricos no sé qué me pasa, me encantan, pero al final nunca las compro y me doy cuenta de solo las tomo cuando estoy de viaje y tengo que desayunar en un hotel. Entonces hago acopio de los pequeños tarros que ponen en los bufet y me paso todas los días tomando la misma confitura, el resto del año ni la pruebo. Así que he creído que lo mejor iba a ser preparar una casera, para que todas las mañanas me pueda imaginar que sigo de vacaciones y disfrutando de ese sabor agridulce que ofrecen este tipo de mermeladas.
Comenzar lavando las frutas, no hace falta pelarlas. Añadirlas cortadas en trozos pequeños y sin pepitas a una olla alta con el kilo y medio de agua. Tapar la olla y dejar en maceración una noche o varias horas.
Al día siguiente poner la olla al fuego y cocer durante media hora a fuego medio-alto, desespumando de vez en cuando. Añadir el azúcar, remover todo bien y cocer durante cuarenta y cinco minutos ya ha fuego medio, revolviendo a cada rato. Si cuando pase el tiempo aún le veis mucho líquido dejarla unos minutos más al fuego. Meterle la batidora para triturar la fruta groseramente y que se noten trocitos de piel. Verter en botes herméticos llenándolos lo más posible. Esterilizarlos veinte minutos en una olla con agua hirviendo.

Tiempo de elaboración | 2 horas y media
Dificultad | Fácil
La confitura de tres frutas no conviene sobrecocerla pues espesa una vez que la fruta ha sido triturada y enfría, ya que después es muy difícil de extender. Es ideal para tostadas con mantequilla pero también para preparar glaseados para bizcochos o relleno de muffins que lleven una cobertura de chocolate negro.
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