Quiche de morcilla, moscatel y Arzúa. Receta

Para mí, comer una quiche es siempre una fiesta, y prepararla, un preludio de que algo bueno va a pasar; quizá sea el olorcillo que sale del horno el que me estimula gloriosamente, anticipando el festín que se vivirá en la mesa. Como plato de aprovechamiento no tiene precio, ya que dignifica y convierte en cónyuges perfectos a ingredientes olvidados y dispares.
El otro día estaba yo dando vueltas a una morcilla a la que estaba terminando por coger cariño, ya que llevaba mucho tiempo con nosotros y su fecha de caducidad estaba próxima. Así que me puse a buscarle una buena pareja, de esas que te aportan lo que a ti te falta, y pensé en una buena uva moscatel como complemento dulce a tan contundente embutido. Ofició la unión un cremoso queso de Arzúa Ulloa. Fue una ceremonia preciosa, y el banquete estupendo.
