El helado de té matcha es una de esas recetas que surgen de la tradición japonesa de usar el matcha en cocina más allá de la bebida. El matcha es té verde molido hasta obtener un polvo muy fino, con un sabor terroso y ligeramente amargo que funciona muy bien en repostería y tiñe las elaboraciones de verde. En Japón, Corea o China lo encuentras en bizcochos, cremas, mochis y helados con la misma naturalidad con la que aquí usamos el cacao.
Para hacer este helado en casa he usado una máquina de hacer helados doméstica, de las sencillas de cubeta. Su paleta remueve la mezcla de forma continua mientras se congela, lo que incorpora aire y da esa textura cremosa y uniforme. Si no tienes heladera, también puedes mantecar la mezcla a mano colocando un recipiente metálico con la crema fría sobre un baño de hielo abundante y removiendo con energía durante un buen rato. El proceso es más largo y requiere paciencia, pero funciona.
Lo primero es calentar la leche y la nata en un cazo junto con la mitad del azúcar y la leche en polvo, removiendo a fuego medio-bajo hasta que el azúcar se disuelva y aparezcan pequeñas burbujas en los bordes. No hace falta que hierva. Retiras del fuego y dejas templar unos minutos.
Mientras tanto, bates las yemas con el resto del azúcar en un bol amplio. Tamiza el matcha antes de añadirlo y mezcla bien hasta que el polvo quede completamente integrado en las yemas sin dejar grumos. Cuando el líquido haya templado, lo viertes poco a poco sobre las yemas sin dejar de remover, empezando con un hilo fino.
Vuelcas todo de nuevo al cazo y enciendes el fuego muy bajo sin parar de remover con espátula hasta que la crema nape ligeramente: si pasas el dedo por el dorso de la espátula, la línea se mantiene limpia. Retiras del fuego, cuelas por un colador fino y tapas con film transparente en contacto con la superficie. Dejas enfriar y refrigeras al menos cuatro horas.
Cuando la mezcla esté bien fría, toca mantecarla. Según la máquina que tengas, necesitarás tener el accesorio ya congelado de antemano o meter la mezcla directamente para que congele dentro. En cualquier caso, viertes la mezcla en el recipiente, enciendes la máquina a velocidad suave y dejas que trabaje unos 20-25 minutos hasta que tenga consistencia de helado suave. Pasas a un recipiente hermético y congelas al menos cuatro horas más. Saca el helado unos 5 minutos antes de servir para que se atempere y puedas formar bolas sin esfuerzo.
Con qué acompañar el helado de té matcha
Si quieres algo más fresco, unas fresas o frambuesas equilibran bien el amargor del matcha.
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