En el barrio de Poble-sec, en la zona bohemia de Barcelona, un pequeño local ha logrado lo impensable: situarse en el número uno del ranking global de HappyCow 2025 por una comunidad de personas reales que han asistido.
Se llama Asante y al entrar, no encontrarás un despliegue de marketing agresivo ni una carta infinita, sino que verás a Niki Mahona, un "perfeccionista en recuperación" y a Diego Jorge da Silva, ambos han transformado la gratitud en gastronomía y la investigación exhaustiva en un plato que desafía la lógica de sus clientes.
Los huevos del éxito
La escena se repite casi a diario. Un cliente corta sus huevos benedictinos, prueba la untuosidad de la salsa, siente el sabor de la yema y con una mezcla de sospecha y asombro pregunta: “¿Seguro que esto es vegano?”.
Para Niki, esta confusión es el mayor de los halagos. “No se trata de engañar a nadie”, explica, “sino de haber conseguido un resultado tan realista que genere esa duda”. Recordando con una sonrisa la reacción de un cliente no vegano que, tras probarlos, simplemente no podía procesar la información: “Nos miró con una expresión de pura confusión. Al rato volvió y nos dijo: ‘¿Queríais decir vegetariano, verdad?’. No se lo creía”.
Lograr esa reacción no fue cuestión de suerte. Detrás de esa textura hay un proceso de I+D casi obsesivo. “Cuando desarrollo una receta, empiezo con una idea y voy ajustando el gramaje hasta llegar a un prototipo. Luego cambio un ingrediente cada vez por algo parecido para ver si mejora. Tardé un huevo (de tiempo) … pero ha merecido la pena”. El secreto de su receta, sin develarla por completo, está en la combinación de la sal Kala Namak y una emulsión técnica donde la mantequilla se sustituye por grasa vegetal, y el limón por un vinagre de manzana que aporta una acidez más compleja, elevada con toques de mostaza y sriracha. Cómo una pócima mágica que utiliza elementos cotidianos para engañar a los sentidos.
Aunque los Benedict son el imán de las miradas, la carta se complementa con otras joyas como las focaccias artesanales. Niki utiliza ingredientes seleccionados para lograr sabores redondos: la Trufada, con aceite de trufa negra, setas shiitake y aceitunas Kalamata, o la Campesina, con mozzarella, pimiento rojo asado y salsa de tomate. La propuesta salada se completa con los Huevos Maghrebi (Shakshouka), una base de tomate especiado y pimiento rojo acompañada de queso feta, yogur y aceite de menta, servida con focaccia de nigella. Para quienes buscan un toque extra, es posible añadir jamón o queso a sus platos, reforzando ese perfil umami que tanto caracteriza a la cocina del local.
De la mesa dulce, destacan sus tartas de queso en variedades como fresa, Oreo o melocotón y bergamota , junto a los clásicos rollos de canela y el brioche de coco caramelo, que se sirve caliente para asegurar una textura esponjosa. En cuanto al café, la técnica de Niki se extiende desde el espresso hasta el Flat White o el Mocha , ofreciendo también opciones especiales como el Dirty Chai (chai casero con espresso) o el Golden Latte.
La oferta se completa con limonadas artesanales de arándanos y lavanda , smoothies tropicales de mango y maracuyá , e infusiones herbales como la "Bon dia" o "Bona tarda". Más allá del menú, lo que atrapa de Asante es su atmósfera; un espacio donde la luz de Barcelona parece filtrarse con más suavidad y donde, a pesar de estar siempre lleno, nunca se pierde la esencia de tranquilidad y buen rollo.
Es una historia de raíces
El nombre del local no es una elección azarosa. Asante significa "gracias" en suajili, y es el pilar sobre el que Niki construye su día a día. “Doy las gracias por todo lo que he vivido, lo bueno y lo difícil, porque todo eso es lo que me ha traído hasta este momento”.
Pero el nombre es, sobre todo, un puente emocional con su pasado: “Es un homenaje personal. Mi padre era de Tanzania y, aunque no pude pasar mucho tiempo con él antes de que falleciera, la vida que tengo viene en parte de él”. Esa carga emocional se traslada al plato. Para Niki, cocinar es permitir que la gente viva una experiencia emocional, recuperando sabores que muchos pensaban haber perdido al abrazar el veganismo.
Del anonimato al Top 1 Mundial
El ascenso de Asante al podio de HappyCow fue tan orgánico que pilló a su propio creador por sorpresa. Cuando Claudia Torres, propietaria de la plataforma, le pidió fotos a finales de 2025, Niki no sospechaba el alcance de la noticia. “Mi primer pensamiento fue: ‘voy a comprobar esto dos y tres veces antes de decirle nada a nadie, no vaya a ser que haya entendido mal’”.
"Me hace muchísima ilusión y me llena de orgullo, sobre todo pensando que todos los ingredientes los he desarrollado desde cero. Recibir un reconocimiento así, por supuesto, es increíble, pero más que nada lo veo como una señal muy clara de que vamos por el camino correcto". Y asegura "No es una sola voz, sino muchas, desde diferentes partes del mundo, que coinciden en algo" como una forma de estar más conectados con la comunidad vegana global.
Hoy, ese reconocimiento ha convertido al café en un punto de peregrinación internacional. Hay clientes que aterrizan en El Prat y viajan directos al local antes siquiera de dejar las maletas. Ante este aluvión, Niki mantiene los pies en la tierra. Aunque admite que la carta es corta —algo que inicialmente le daba "un poco de vergüenza"—, ahora entiende que esa brevedad es sinónimo de excelencia. Porque esto indica especialización y control del producto de principio a fin.
“Desde el principio dijimos que no contrataríamos hasta tener cola en la puerta, y ese momento ha llegado”, reflexiona. Con la incorporación de nuevo equipo y una ampliación de aforo en marcha, el objetivo sigue siendo el mismo: no correr más de la cuenta y seguir disfrutando del buen momento.
Eso sí el éxito no ha nublado su juicio. Niki prefiere centrarse en lo esencial: ofrecer comida excelente y un servicio impecable. Sin embargo, ante la pregunta constante de sus clientes sobre cuándo abrirá en otras ciudades, deja la puerta abierta con la misma humildad con la que empezó:“Es una idea que me encanta … así que quién sabe”.
Por ahora, Asante sigue siendo ese rincón en Barcelona donde la gratitud se sirve en plato pequeño y donde, por un momento, el paladar olvida las etiquetas para simplemente celebrar y pasar un buen momento, comiendo rico.
Asante
- Donde: Carrer d'Elkano, 63, bajos, Distrito de Sants-Montjuïc, 08004 Barcelona
- Horario: Lunes, jueves, viernes sábado y domingo de 10:00 a 16:00
- Precio medio: €10 - €20
- Reservas: +34 684 203 950
Imagen | Asante
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