Minerva Tapial, la CEO de los restaurantes rosas donde comen 50.000 personas al mes: “Hay mucha gente que cree que en los colorinchis no se come bien”

Responsable de Rosi la Loca World, Tapial, hostelera desde hace más de dos décadas, tiene claro que la estética no está reñida con una buena comida

Recorte Minerva
Facebook Twitter Flipboard E-mail
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior

Minerva Tapial se podría decir que nació en un bar. Lleva la hostelería y la hospitalidad en la sangre, inoculada por su padre, que comenzó en una barra a los 12 años. “Me contaba que tenía que subirse a una caja de cerveza para poner los cafés”, comenta con tono cariñoso. 

Hoy, Minerva, es la CEO del grupo de restauración Rosi la Loca World, un emporio gastronómico con ocho locales y que da mensualmente de comer a más de 50.000 personas, con una plantilla de 250 trabajadores. Nos recibe en la última apertura, el rutilante Victoria by Rosi la Loca, un mundo de fantasía, arroces, huevos rotos y casticismo divertido a dos pasos de la Puerta del Sol.

Un vistazo a…
Las mejores croquetas de España

Sin embargo, Tapial tiene las cosas muy claras. Una de ellas, por ejemplo, es saber que lo que sucede en Rosi la Loca World va bastante más allá de ‘dar de comer’. “Venimos a brindar una experiencia diferente. Nosotros no alimentamos, ofrecemos experiencias”, explica desde el convencimiento de una posición a la que llegó, primero como consultora externa en 2019 y ya, desde 2021, como CEO, aunque lleva en la hostelería desde los 23 años. 

Allí defiende lo que llama "sus marcas" y que con la llegada de Victoria ya supone ocho locales, todos en Madrid: Rosi La Loca, Inclán Brutal Bar, Lovo Bar, Calle 365, Boom Boom Ciao, Bestial, Chic y el nuevo Victoria. 

Lo primero: cumplir con tu gente

“Nuestros lugares son mágicos”, reflexiona desde la claridad de una hostelera que se curtió en restaurantes donde antes, por ejemplo, las horas extra o no cumplir convenios era el pan de cada día. “Tenemos muy claro que lo principal en nuestras marcas es que nuestro trabajador esté contento y motivado”, razona sobre una dinámica recurrente: los problemas para retener talento.

Victoria Victoria by Rosi la Loca es la octava apertura del grupo en Madrid.

“Tú no puedes retener talento si no tratas bien al equipo, si no ven mejores o si no les das nuevas responsabilidades”, piensa y, sobre todo, “es imposible dar una buena experiencia a un cliente si luego tú no cumples con tu gente”.

Esa dualidad es la que lleva a Minerva Tapial a una posición que, para el mundo de la hostelería es una rareza: ser CEO. Las siglas, manidas en otros terrenos empresariales, obedecen al término chief executive officer. Es decir, dicho en cristiano y sin LinkedIn de por medio, quien toma las grandes decisiones estratégicas de la empresa.

Minerva Tapial Ceo Rosi La Loca World Minerva Tapial, CEO Rosi La Loca World.

No en vano, Minerva insiste en una realidad: “esto no es solo una Job description que encuentres en Google”. Ser CEO de un grupo de hostelería es, aunque las condiciones pudieran asemejarse a otros sectores, radicalmente distinto. “No es solo la parte ejecutiva de gestión, ratios o decisiones, sino lo que significa la filosofía y el alma de nuestras marcas”, cree.

Dar de comer a 50.000 personas al mes y que se lleven una experiencia

Lo hace mencionando “al cliente interno”, término con el que se refiere al trabajador, al que considera “el primer embajador de las marcas”, pero también a partners como medios o ese cliente final que los elige por encima de otros conceptos.

Interior de victoria La sala de Victoria by Rosi la Loca

No es una batalla fácil. Y, sobre todo, Minerva enfrenta a diario una realidad que en el nuevo Madrid puede pesar: el universo Rosi la Loca World es divertido, colorista, original y creativo y eso, en un sector tradicionalmente anquilosado, supone retos… Y prejuicios. Sin embargo, por sus restaurantes pasan más de 50.000 personas al mes.

“No están reñidos los colores con la tradición, ni tampoco con dar de comer bien”, insiste. Y, aparte de los datos de público, de tasa de repetición y de comentarios en el entorno digital, los premios lo corroboran. Algunas de sus marcas son habituales en concursos de cocina como mejor tortilla, mejores patatas bravas o mejor ensaladilla rusa. 

Ensaladilla rusa La ensaladilla rusa de Victoria by Rosi la Loca

“Hay mucha gente que piensa que en los colorinchis no se come bien”, cree, pero más aún fuerte es su creencia de en que hay cabida en Rosi la Loca World para todo: “En cualquier restaurante del mundo debes comer bien”. De hecho, fiel a la vieja escuela, Minerva considera que “no puedes no comer bien cuando estás pagando un servicio”. 

Si te copian es que estás haciendo algo bien

Otra cosa es que “luego el entorno sume más o, la experiencia”, pero tiene claro que lo primero y fundamental es que se coma bien. Habla, también, de tendencia o de imitadores. “Pasa, evidentemente, y se lo digo a los equipos: la gente puede copiar lo que hacemos porque quizá tienen el vaso, pero no tienen el alma”, considera.

Cóctel

“Ya estamos obligados a crear tendencia porque cuando te empiezan a copiar es porque algo estás haciendo bien”, razona sin dejar de pensar que eso no es todo. “Debían coger las tendencias y no quedarse en la imagen o los colores; que traspasen la cultura de empresa, que pongan la mirada en el cliente”, insiste sobre que lo evidente se puede copiar, pero hay que ir más allá sobre esa confianza en el cliente al que la experiencia siempre debe agradar.

“A todos nos cuesta mucho ganar dinero y tú tienes que tener un cóctel precioso y que esté de puta madre porque hay gente que va a pagar por él y que, a lo mejor, gana eso a la hora”, insiste sobre la transmisión de felicidad que supone la hostelería.

“Tenemos una responsabilidad altísima en el ocio y en el estado de felicidad de las personas: es máxima. Aquí no te puedes relajar”, aclara sobre esa realidad gastronómica que cree, a veces, falta en algunos conceptos. “La gente te está eligiendo por algo, en sus mejores momentos, en sus cumpleaños, en ocasiones especiales… Tú a esa gente no la puedes fallar”, razona.

Victoria

Y, sobre eso, cree también en la virtud casi terapéutica de los bares y de la hostelería. “Siempre pienso que tengo que seguir en este oficio porque lo quiero mejorar. Por eso confío en que las marcas generen ese valor” opina sobre ese in crescendo y de cómo se debe tratar desde la hospitalidad. 

Confiar en el oficio

“Un bar es un soporte de escucha”, sintetiza. “Los bares y los restaurantes salvamos vidas en una ciudad tan devoradora como Madrid donde hay mucha gente joven que vive muy sola, o gente de otros países, y los bares damos ese soporte de escucha”, proclama.

Huevos rotos con gambas Huevos rotos con gambas.

“¿Cuándo has ido un bar, te han escuchado, te han dicho cuatro cosas, te han sonreído y ese día ya te ha cambiado?”, relata y, al mismo tiempo, confía a fe ciega en el futuro para la gente que ahora llega al sector. “Si empiezas a descubrir lo apasionante que es, tienes un oficio de por vida. No es solo ser camarero; aquí puedes empezar siendo una cosa y terminas como director de eventos, o manager de alimentos o bebidas, o puedes terminar siendo el fotógrafo”, 

Bajo ese perfil de una ilusión consciente, Minerva Tapial considera que lo suyo “no es un trabajo porque lo siento y lo vivo” y esa es la transmisión que hace a sus equipos y a sus futuros compañeros. 

Hastiada de otra hostelería convencional, piensa que “las personas no solo un papel ni un pasado” cuando llegan a una entrevista de trabajo: “No quiero saber de dónde vienes; quiero saber cuál es tu presente y cómo ves tu futuro”. Y ese futuro, en muchos casos, tiene el sello de Rosi la Loca World.

En DAP | La táctica de cobrar en caja: un hostelero explica por qué algunos restaurantes no te quieren cobrar en mesa

En DAP | “Cuanto menos empleados tengo, más dinero gano”: la fórmula minimalista de este hostelero para que le salgan las cuentas del bar


Inicio