Un paseo marítimo entre pinos, playas vírgenes y arroces de primera en un pueblo de Castellón con apenas 2.000 habitantes

Alcossebre, en la Costa Azahar, es un auténtico lujo de paz y aguas claras en el norte de la provincia

Alcossebre
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Nada mejor que parafrasear a Manolo García y aquel “como un burro amarrado en la puerta del baile” para hablar de los clásicos arrocitos de Castellón de cuando estaba en El último de la fila. Porque aquí uno puede quedarse así, quieto y feliz, mirando una paella mientras el Mediterráneo hace su parte. Y si el arroz llega en Alcossebre, el plan gana enteros.

Este núcleo costero se ha convertido en un pequeño paraíso de calma en la costa castellonense. Tiene playas de arena fina, calas casi vírgenes, un paseo marítimo entre pinos y esa tranquilidad que cada vez cuesta más encontrar junto al mar. Alcossebre ronda los 2.000 habitantes, aunque forma parte de Alcalà de Xivert-Alcossebre, municipio que supera los 7.000 vecinos. Dicho rápido: tamaño pequeño, entorno grande y mucho Mediterráneo alrededor.

El pueblo se encuentra en el Baix Maestrat, al norte de la provincia de Castellón. Mira al mar, pero no vive de espaldas a la montaña. Muy cerca aparece la Serra d’Irta, uno de esos espacios donde el Mediterráneo todavía conserva un punto salvaje. 

Castillo De Alcala De Xirvert C Comunitat Valenciana Castillo de Alcalá de Xirvert. ©Comunitat Valenciana.

Esa cercanía se nota en el paisaje. Aquí la costa no es solo arena y sombrilla. También hay roca, pinar, caminos, calas y miradores naturales. El conjunto funciona porque no se empeña en parecer más grande de lo que es.

La primera parada puede ser la playa de Las Fuentes. Mide unos 400 metros de largo y 40 de ancho, y tiene una rareza muy agradecida. En su arena brotan manantiales de agua dulce. De ahí su nombre. Está al norte del puerto deportivo y resulta cómoda para familias, baños tranquilos y paseos sin complicaciones. Es una playa equipada, pero no pierde ese toque curioso que hace mirar dos veces al suelo.

Playa Las Fuentes Playa Las Fuentes. ©Ayuntamiento de Alcossebre.

Después llega Carregador, la playa más amplia y una de las más animadas. Tiene unos 850 metros de longitud y 70 de anchura. Está frente al núcleo urbano, así que resulta muy práctica para quienes quieren tenerlo todo a mano. 

Hay servicios, accesibilidad, zonas infantiles y opciones náuticas. También conserva, en su parte sur, una zona dunar de interés ecológico. Eso le da equilibrio. Puedes bañarte, tomar algo, alquilar una tabla o simplemente caminar sin sentir que estás en una playa cualquiera.

Playa Carregador Playa Carregador. ©Ayuntamiento de Alcossebre.

La Romana cambia el ritmo. Tiene unos 500 metros de largo y 40 de ancho. Su arena fina y su sistema dunar la hacen muy agradable, sobre todo para familias. Desde Carregador se llega por una pasarela de madera que protege la vegetación. El trayecto ya forma parte del encanto. Uno empieza andando sobre tablas, pasa junto a las dunas y acaba frente al mar. No hace falta mucho más para entender por qué Alcossebre engancha.

Playa La Romana Playa la Romana. ©Ayuntamiento de Alcossebre.

Más recogida es la playa del Moro, con unos 300 metros de longitud y 30 de anchura. Está enmarcada por zonas rocosas y ofrece una sensación más íntima. No queda aislada del todo, pero sí baja el volumen. 

Es una buena opción para quienes buscan baño, paisaje y algo menos de movimiento. Hacia el sur aparecen Tres Playas, Manyetes y Serradal. Manyetes, también conocida como Tropicana, alcanza unos 400 metros de largo. Serradal conserva un carácter más natural, con cantos rodados y un tramo habilitado para ir con perro.

Quien quiera una postal más salvaje debe apuntar Cala Blanca. Es pequeña, de apenas 30 metros de largo y 10 de ancho, pero tiene mucho carácter. Mezcla arena fina y cantos rodados, y su acceso no resulta tan directo como el de las playas urbanas. Precisamente ahí está parte de su encanto. Cala Mundina y Cala Ribamar mantienen esa misma línea. Son calas más rocosas, ligadas al entorno de la Serra d’Irta y perfectas para quienes disfrutan de la costa sin domesticarla demasiado.

Cala Blanca Cala Blanca. ©Ayuntamiento de Alcossebre.

El paseo marítimo es el hilo que cose todo este paisaje. No es solo un tramo para pasear después de cenar. Es casi una declaración de intenciones. A lo largo de varios kilómetros, el recorrido permite saltar de una playa a otra, asomarse a calas y caminar junto a zonas de pinar. En algunos puntos, la arena queda a un lado y los árboles al otro. El resultado es sencillo y muy eficaz: sombra, olor a sal, brisa y silencio.

Ese paseo se ha convertido en uno de los grandes refugios de paz de Alcossebre. No exige forma física de atleta ni botas de montaña. Basta con ganas de caminar. Puedes hacerlo por la mañana, cuando el mar todavía parece recién estrenado. También al atardecer, cuando el sol suaviza los colores y el pueblo se queda más tranquilo. En ese momento, pasar de la playa al pinar tiene algo de pequeño lujo. Nada espectacular. Nada impostado. Solo calma bien colocada.

Fideua De El Pinar Fideuá de El Pinar.

Luego está la parte comestible del viaje. Y en Castellón, hablar de comer bien lleva pronto al arroz. En Alcossebre hay varios lugares donde sentarse con ganas. El Pinar es una de las referencias con buena reputación. Su ubicación, entre montaña y vistas al mar, ya prepara el apetito. Allí los arroces tienen protagonismo y el entorno ayuda a estirar la sobremesa. Es el tipo de restaurante donde el plan no acaba cuando llega el postre.

Tortellini De Bolonesa De Anguila En Caldo De Cebolla Y Parmesano En Atalaya Tortellini de boloñesa de anguila, en caldo de cebolla y parmesano en Atalaya.

También merece mención Atalaya, el restaurante con estrella Michelin de la localidad. Está cerca del puerto deportivo, en la zona de Las Fuentes, y ha hecho de la cocina creativa su razón de ser. Pero creatividad no significa olvidarse del territorio. Su propuesta mira al producto local, al Mediterráneo y a la memoria del lugar. Incluso en una casa de alta cocina, el arroz mantiene su sitio. Y eso, en Alcossebre, tiene todo el sentido.

Imágenes | Ayuntamiento de Alcossebre / Comunitat Valenciana

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