Ajos

Los ajos son fascinantes y nuestra gastronomía les debe mucho. No en vano Vázquez Montalbán, escritor y un gran gastrónomo, solía decir que la cocina española difícilmente existiría tal cual sin la existencia de estos aleja vampiros. Bueno, no lo decía de esta forma, pero la esencia creo que si la recojo.

Y es que si pensamos en un ajo y le pedimos a alguien que lo asocie con una imagen muchas personas nos dirían algo relacionado con los vampiros. Si volvemos a preguntar por las propiedades de los ajos nos hablarían de sus propiedades circulatorias. Y si nos preguntan de lo negativo, tal vez diríamos algo referente al mal aliento que dejan al comer ajos.

Respecto a lo último Harold McGee destaca que los componentes químicos del ajo son muy parecidos a los pestilentes aromas que utiliza la mofeta con su repelente. El responsable del mal aliento inmediato es el metanetiol. Y aquello de que el ajo nos repite es porque en el estomago se produce una reacción química unas 6 horas después de haberlo consumido produciendo el sulfuro de metilo-alilo. Y un truquillo que nos da para minimizar esto es por ejemplo comer una ensalada o una manzana.

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