
Que la cocina y la gastronomía han acompañado al arte prácticamente desde sus inicios es un hecho, aunque empezaron a cobrar verdadero protagonismo a raíz de los bodegones. En las últimas décadas son muchos los artistas que han tomado la alimentación como eje de sus obras en diferentes disciplinas, ya sea a nivel conceptual o como mera recreación estética. Pero llama la atención el proyecto One Third de Klaus Pichler, porque centra sus imágenes en la “belleza” de la comida desperdiciada.
Sobre un fondo negro y sin ningún otro elemento, Pichler retrata con su cámara distintos productos alimenticios, naturales y procesados, en unas condiciones artísticas que les aportan una extraña majestuosidad. El resultado es de una belleza inquietante, pues la mirada no puede obviar que se trata de comida en diferentes grados de descomposición.
