La serradura es un clásico de la repostería portuguesa que conquista por su sencillez y sabor. Se prepara en minutos, sin horno, y ofrece un postre cremoso y dulce que siempre sorprende.
Con solo unos pocos ingredientes sencillos como galletas, nata, leche condensada y un toque de vainilla, se consigue una combinación irresistible de texturas que mezcla lo crujiente y lo cremosa a la vez.
Su preparación es prácticamente instantánea y no requiere horno, lo que la convierte en la opción perfecta para quienes buscan un dulce rápido, elegante y con ese toque casero que siempre gusta a todos.
Primero trituramos las galletas con la ayuda de un robot de cocina y las reservamos.
Montamos la nata hasta que se formen picos firmes.
Mezclamos la nata con la leche condensada y la esencia de vainilla poco a poco hasta obtener una crema homogénea.
Rellenamos los vasitos individuales con una capa de galletas, otra de nata montada, y repetimos el proceso. Decoramos con unas virutillas de galleta.
Con qué acompañar la serradura
Quedará deliciosa con frutas frescas como fresas, frambuesas y arándanos. También puedes servirla con un poco de caramelo casero, o con unas galletas extra crujientes como topping.
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