La berenjena, cocinada a fuego lento con tomate y hierbas, se transforma en una salsa increíblemente rica y con una textura tan suave que sorprende. Es la alternativa perfecta a las salsas de carne tradicionales, ideal tanto para quienes quieren reducir su consumo como para el publico veggie.
Lo mejor de este ragú es la versatilidad. Combina con cualquier tipo de pasta, como unos pappardelle o unos rigatoni, también es una opción para acompañar un cremoso puré de patatas, un arroz blanco e incluso para rellenar una lasaña o unas empanadas.
Al igual que en el pisto, la clave de su sabor intenso y delicioso está en la cocción lenta que permite la infusión de todos los aromas, logrando una salsa intensa que solo mejora con el tiempo. Así que, si te sobra un poco, lo mejor es guardarla, al día siguiente estará aún más rico.
Lavar las berenjenas y cortar en cubos pequeños, lo mismo con los pimientos rojos y la cebolla. En una olla o sartén grande a fuego medio, calentar unas cucharadas de aceite de oliva y sofreír la cebolla y el pimiento rojo, hasta que la cebolla esté transparente y suave, de 5 a 7 minutos. Añadir las berenjenas secas a la olla. Subir un poco el fuego y cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta que se doren y se pongan tiernas. Las berenjenas absorberán el aceite rápidamente, pero luego lo soltarán.
De utilizar vino tino, verter en la olla o sartén y dejar que se evapore el alcohol durante un par de minutos. Añadir el tomate triturado, una pizca de azúcar, sal, pimienta, pimentón dulce y las hierbas secas. Bajar el fuego al mínimo, tapar la olla y deja que el ragú se cocine a fuego lento durante al menos 20 a 30 minutos. Cuanto más tiempo lo dejes, más se concentrarán los sabores y más deliciosa quedará la salsa.
Una vez que la salsa haya espesado y las verduras estén muy tiernas, el ragú de berenjena está listo. Se puede servir con pasta, arroz, cuscús e incluso como relleno para una lasaña.
Con qué acompañar el ragú de berenjena
El ragú de berenjena funciona como plato principal. Se puede servir sobre una cama de polenta cremosa o una porción de pasta como hice hoy. Para disfrutar de la salsa restante se pueden unas rebanadas de pan rústico tostado con aceite de oliva.
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