Salmón

No hay duda de que los salmones salvajes son mucho más sabrosos que los que crecen en piscifactorías, son piezas mucho más saludables, además de “atléticas” con su carne más firme, tienen menos grasas y más sabor. Ya sabemos que en los criaderos la alimentación no es la que cabe esperar.

Leemos una noticia que nos alerta del riesgo de perder la pureza del salmón salvaje, pues en sólo seis meses se han escapado de las granjas de la costa oeste de Escocia (tercera potencia mundial en producción de salmones) más de 100.000 salmones de piscifactoría.

Además de la pérdida económica que puede suponer al sector, peores pueden ser las consecuencias de una fecundación en la que intervengan salmones de piscifactoría y asilvestrados, se puede perder la pureza genética.

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