Soy una persona que prepara (muchas) ensaladas; casi el 90% de mis platos diarios lo son. Esta es especial porque tiene un contraste de temperatura de la mano del boniato, que está cocinado con curry molido para un extra de sabor y calidez. A esto se suma el toque salino del queso feta y el crujiente de las nueces, convirtiéndola en la opción ideal para esos días en los que busco una comida nutritiva pero rápida.
Desde el punto de vista nutricional, esta ensalada también es muy interesante. Por un lado, el boniato aporta carbohidratos de absorción lenta, mientras que el queso feta funciona como fuente de proteína magra y las nueces, por su parte, añaden su aporte de omega-3, fundamentales para la salud cardiovascular y cerebral.
Sobre las alternativas, para una versión 100% vegana se puede reemplazar el queso feta por garbanzos crujientes al horno con un poco de pimentón, que aportan proteína y un 'crunch' extra. Otras opciones geniales son añadir un huevo poché o pollo a la plancha para versión animal. Y sobre el aliño, una salsa de miel y mostaza es el cierre perfecto, ya que potencia de maravilla el sabor del boniato asado.
Cortar el boniato en medias lunas, manteniendo la piel para una textura más rústica. Acomodar en un recipiente apto para horno o microondas y condimentar con curry molido, pimienta y aceite de oliva virgen extra. Revolver para que todas las piezas queden impregnadas. Cocinar el boniato hasta que esté tierno por dentro y ligeramente dorado por fuera, ya sea al horno a 180°C por unos 20 a 25 minutos o al microondas (versión rápida) por unos 5 a 7 minutos. Una vez listo, dejar reposar sobre una rejilla para que pierda el exceso de vapor y no se ablande.
Mientras tanto, montar la ensalada con la lechuga fresca troceada. Sobre la base verde, sumar el queso feta cortado en triángulos. Espolvorear con el orégano seco para realzar su sabor. Añadir el boniato todavía templado a un lado para lograr ese contraste de temperaturas. Por último, incorporar un puñado de nueces picadas de forma irregular con las manos y terminar con un aliño de vinagre de manzana, miel, aceite de oliva y pimienta negra.
Con qué acompañar la ensalada
Esta ensalada se puede acompañar con agua, pero para que sea más interesante, un té helado de jengibre y limón o una kombucha es mi elección preferida.