Se dice que a Madrid solo le falta estar junto al mar para tener de todo, pero incluso ante esta demanda tiene la capital su respuesta. Conocido como la playa de Madrid, el embalse o pantano de San Juan es un oasis en plena naturaleza para madrileños y visitantes, y famosos como David Broncano y Silvia Alonso han hecho de su entorno su refugio particular.
La pareja, que hizo pública su relación hace ya unos años aunque suelen llevarla con discreción, comparte una vivienda de retiro vacacional a menos de 100 kilómetros de Madrid, situada junto al pantano de San Juan, en el extremo suroccidental de la Comunidad. En realidad, su residencia se encuentra ya en el término municipal de Cebreros, en la provincia de Ávila, pues el embalse, de grandes dimensiones, se extiende por ambas comunidades autónomas, pasando por varios municipios diferentes, aunque el núcleo principal se encuentra en San Martín de Valeiglesias.
El presentador y la actriz tienen su casa, de más de 500 metros cuadrados, en la exclusiva urbanización Calas de Guisando, donde además han comprado la parcela de alrededor para disfrutar de 4.500 metros cuadrados de privacidad y tranquilidad absolutas, en plena integración con el paisaje natural, y a solo dos pasos del pantano.
La playa de Madrid
El de San Juan es, a pesar de su nombre popular, todo un señor embalse y no un mero pantano. Se construyó a partir de una presa de 1955 para contener las aguas del río Alberche y dar suministro a varios municipios del suroeste de Madrid y zonas cercanas. Sus orillas se extienden a lo largo de San Martín de Valdeiglesias, El Tiemblo, Cebreros y Pelayos de la Presa, y tiene 650 hectáreas con un trazado longitudinal irregular que se adapta a las peculiaridades del estrecho valle, rodeado de naturaleza.
Además de utilizarse como abastecimiento de aguas, el embalse está abierto al público para realizar todo tipo de actividades, y destaca por ser el único de Madrid que permite el baño, cuando las condiciones lo permiten, lo que suele garantizar una gran afluencia de visitantes en verano. Tiene además zonas bien acondicionadas y de fácil acceso gracias a sus tres playas, siendo la más famosa la playa de la Virgen de la Nueva, de bandera azul. También existen varias calas, más discretas y menos accesibles, incluyendo una nudista.
Entre otras actividades disponibles, en el embalse se puede practicar submarinismo, alquilar canoas u otros deportes náuticos, pues aquí además se encuentra el Real Club Náutico de Madrid, con embarcadero propio para veleros, aunque la navegación está restringida a determinadas zonas y épocas para no poner en peligro a los bañistas y los espacios protegidos naturales.
En los alrededores hay numerosas zonas de esparcimiento, zonas de picnic, camping y espacios para pasear o hacer algunas rutas entre la naturaleza. Asimismo, destaca la oferta gastronómica con varios chiringuitos y restaurantes donde el plato estrella es la carne a la brasa, además de la cocina castellana con especialidades locales que aprovechan el producto de la zona.
En las inmediaciones del embalse se encuentra la Bodega Las Moradas de San Martín, que elaboran vinos de forma tradicional y sostenible con el entorno, recuperando viñas arraigadas locales, aprovechando las últimas tecnologías. Se pueden degustar sus vinos en varios locales del embalse o en la propia bodega, que ofrece además visitas guiadas, catas y otras actividades.
Como curiosidad, bajo las aguas del embalse descansa un puente medieval de 126 metros de longitud y la ermita de la Virgen de la Nueva original del siglo XIII; para sustituirla se levantó cerca del Cerro Almodón una nueva ermita que se puede visitar hoy.
Imágenes | Flickr/Nicolas Vigier/Miguel Angel Masegosa Martínez/ - Turismo Madrid - Movistar
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