
He de admitir que, a diferencia de mi compañero Pintxo, soy un poco perezoso a lo hora de preparar una pizza. Creo que es el tiempo que hay que esperar a que suba la masa es lo que más reparo me da. Más que nada porque tengo la mala manía de ponerme a cocina cuando tengo hambre, y claro, la pizza la descarto pronto.
Sin embargo mi madre me ha regalado un libro de pizzas y panes italianos que ha despertado en mi el interés por tan delicioso manjar. Lo he estrenado exitosamente con la pizza de jamón y aceitunas, y tengo fichadas unas cuantas recetas que acabarán cayendo seguro.
Por fuera el libro no es muy atractivo. Quizás su extraño formato es lo más llamativo, pero el diseño de la portada es discreto y no excesivamente cuidado. Una vez lo abres la estética un tanto anacrónica sigue predominando, pero tampoco es una cosa que agreda a los ojos y, lo más importante, lo compensa con un contenido variado y muy bien elaborado.






