
Cada nuevo bar o restaurante que montan intenta competir en originalidad con su vecino, ya sea en decoración o tipo de comida que sirven, lo cierto es que ya estamos acostumbrados a comer en locales de todo tipo montados en viejas fábricas, graneros e incluso garajes. Seguro que casi todo el mundo ha comido en un avión, aunque sea la bolsita de cacahuetes que hace un tiempo nos regalaban, pero la verdad es que la comida allí la asociamos a ir volando y como una maniobra de despiste para que se nos pase el tiempo más rápido.
Otra cosa es ir a propósito, sin tener que viajar y sentarnos en un avión a comer como Dios manda, con mesa y mantel. Eso es lo que se les debió ocurrir a estos hosteleros en distintas partes del mundo cuando supieron aprovechar viejos aviones de desguace para montar sus locales de comidas o bares de copas. Eso sí, todos cerca de donde era su antiguo lugar de trabajo, los aeropuertos.









