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33 recetas con pechuga de pollo fría, ideales para el verano (o preparar la vuelta a comer de tupper)

33 recetas con pechuga de pollo fría, ideales para el verano (o preparar la vuelta a comer de tupper)
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La pechuga de pollo, tan consumida a lo largo de todo el año, también es de lo más socorrida en verano. Como carne blanca, y la parte con menos grasa de este ave, es un alimento ligero y rico en proteínas, muy versátil para incorporar a platos fríos y templados de todo tipo. Y también suma la ventaja de que es perfecta para llevar en tupper de picnic o preparar la vuelta al trabajo.

Hay dos aspectos clave para no arruinar nuestros platos: vigilar la seguridad alimentaria y evitar que quede sosa y reseca. Recordemos que el pollo siempre hay que cocinarlo bien, nunca consumirlo crudo, y cuidar la cadena de frío especialmente si suben mucho las temperaturas.

Pechugas versátiles con mucho sabor

La pechuga de pollo simple a la plancha no queda muy bien en frío. Las posibilidades de terminar con una suela de zapato sin sabor es muy alta, más aún con filetes finos. Es mucho mejor cocinar pechugas enteras y sin meterles prisa, por ejemplo en olla lenta o al vacío, o aplicando algún pequeño truco. Aquí tenemos un método para cocinarlas al horno fácilmente logrando que queden jugosas.

Lima Pechugas de pollo a la lima con especias japonesas

Una vez listas podemos cortarlas en medallones o tiras, o también podemos desmigarlas. Admiten además muchos aderezos, antes o después de la cocción, como especias, salsas ligeras y aliños, o hierbas frescas. Si lo que tenemos en casa son filetes y pocas ganas de encender el horno, marinándolas también podemos obtener buenos resultados a la plancha o parrilla.

Bocadillos, sándwiches y más

Los "entrepanes" o masas tienen la ventaja de que podemos llevarlos casi a cualquier parte y comerlos sin necesidad de cubiertos ni más recipientes -tan solo alguna que otra servilleta-. Aunque algunos los prefieren calientes, la mayoría se prestan muy bien a su degustación en frío o a temperatura ambiente, y eso incluye los rellenos con pechuga de pollo.

Durum Durum de pollo

Una simple ensalada de pollo y aguacate se puede convertir en un delicioso sándwich para un almuerzo fuera de casa o una cena rápida. Las sobras de pollo asado también son ideales para estos menesteres, incluso utilizando masa de tortillas de harina o maíz, como en esta receta de durum de pollo. Y aunque los contramuslos suelen ser más sabrosos, la pechuga se presta igual de bien si están debidamente acompañadas.

Ensaladas muy completas

El mundo de los platos fríos lo siguen gobernando las ensaladas, también en su versión templada. Prácticamente cualquier receta se puede enriquecer fácilmente incorporando pechuga de pollo cocinada, aprovechando sobras o preparándola para la ocasión en un momento. Aquí de nuevo recomendamos reaprovechar el pollo asado, sin olvidar un buen aderezo.

Ensalada Ensalada de pollo y aguacate

Es una manera sencilla de incorporar proteínas y convertir la ensalada en un plato nutricionalmente completo, sin apenas nada de grasa. La carne de ave combina igual de bien con ensaladas de hoja verde, como esta de espinacas con salsa de soja, como en una mezcla de legumbres o incluso con frutas, por ejemplo con frambuesas.

Otras ideas muy prácticas

¿Qué más podemos preparar con pechuga de pollo fría? Solo hay que dejar volar un poco la imaginación. Por ejemplo, en pasteles salados, abiertos o al estilo pie anglosajón, con masa de hojaldre o quebrada. También las quiches, cocas, empanadas y empanadillas son un buen recurso, y perfectas para llevar. Por supuesto, cualquier versión de una tosta y sus variantes admiten esta carne, además de pinchos y canapés.

Redondo Redondo frío de pollo

Para terminar esta selección de recetas, tenemos algunas sugerencias muy internacionales para dar un toque más original a nuestras comidas, sin tener que recurrir al microondas:

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