Son muchas las localidades que convierten a los productos del cerdo en parte central de los carnavales, como bien ejemplifican los festejos que se suceden por Galicia. Pero en Extremadura, tierra por excelencia del gorrino ibérico, la fiesta adquiere una personalidad propia cuando se trata de homenajear a este animal, especialmente en Zafra, donde celebran toda una Bacanal. Concretamente, la Bacanal de la Grasa.
Los festejos arrancan ya el viernes con actividades más típicas de cualquier Carnaval que se precie, dedicando los primeros pases a los más pequeños. Pasacalles y cantajuegos por las calles empiezan a animar el ambiente de la llamada Sevilla la Chica, antes del pregón oficial ya por la noche, al que siguen diversas actuaciones musicales.
El ambiente carnavalero continúa casi sin descanso el sábado con el gran desfile de disfraces y mucha más música, pero el día grande de verdad es el domingo. Es cuando toda la ciudad sale a la calle desde bien temprano para coger sitio en una de las dos plazas donde se congregarán cientos de personas dispuestos a darse un buen homenaje reivindicando los productos del cerdo en la Bacanal.
Así, la Plaza Grande y la Plaza Chica acogen en sus soportales y más allá los tenderetes que montan los vecinos instalando mesas, sillas, barbacoas y demás aperos, desplegando todo un festín de embutidos, carnes y chacinas para tomar al momento o cocinar directamente in situ durante toda la jornada. A los productos del cerdo se unen, por supuesto, más delicias típicas de la región y platos caseros, en su mayoría manjares bien calóricos para hacer frente al invierno y darse un último homenaje antes de que el Miércoles de Ceniza inicie los días de Cuaresma.
Esta peculiar Bacanal de la grasa está amenizada durante todo el día con actuaciones musicales y con el gran protagonista del día, San Guarrín, al que sacan en procesión en un ambiente festivo que poco tiene que ver con las procesiones de Semana Santa que cruzarán la localidad en unas cuantas semanas.
Tanto se adora en Zafra al cerdo que el último día de las fiestas, el Martes de Carnaval, al tradicional Entierro de la Sardina le precede otro evento singular, el Sepelio de la Bellota; todo un espectáculo local digno de ver con su séquito de almas en pena despidiéndose de la Gran Bellota entre una animada ambientación de pasacalles por todo el centro. Se ruega, eso sí, asistir vestido de negro por protocolo carnavalero.
Al caer la tarde, ya sí, se cierran los festejos con el velatorio que precede al Entierro simbólico de la sardina, que va acompañado de la primera sardinada de la temporada en una degustación nocturna pública. Aunque entre los embutidos del domingo y el pescado del martes siempre hay hueco para zamparse unas buenas migas al pastor con su chocolatada, que se preparan en un gran caldero gigante en la Plaza Grande.
Ya tocará ayuno cuaresmal más tarde; en Carnaval todo está permitido. Al menos, gastronómicamente hablando.
Imágenes | Ayuntamiento de Zafra