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¿Qué es el eggnog o ponche de huevo? La tradición de una bebida ideal para el invierno

¿Qué es el eggnog o ponche de huevo? La tradición de una bebida ideal para el invierno
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En muchos hogares se pone fin a la Navidad disfrutando del Roscón de Reyes mojando en chocolate caliente. Pero aunque decimos adiós a los dulces navideños es difícil despedirse del tradicional chocolte a la taza, sobre ahora que nos espera lo más frío del invierno. ¿No sois muy amigos de la bebida de cacao? Podéis probar con el ponche de huevo o eggnog, otra bebida dulce asociada a las fiestas que reconforta incluso cuando más bajan las temperaturas.

La mayoría hemos conocido el “ponche” a través del cine y la televisión que nos ha llegado desde Estados Unidos, sobre todo con las fiestas de instituto en las que siempre había alguien que añadía alcohol a la mezcla. En general es una mezcla de bebidas con o sin alcohol y normalmente fruta, pero el eggnog tiene la particularidad de elaborarse con huevo y lácteos. Su origen no termina de aclararse pero hay algo evidente, se ha convertido en una bebida típica de invierno y es ya parte de las tradiciones navideñas.

Orígenes e historia del ponche de huevo

Eggnogg

Es difícil esclarecer con seguridad los orígenes exactos de recetas tan populares como la del ponche de huevo. Las elaboraciones de mezclas de diferentes bebidas tan son antiguas como la propia humanidad, y en muchos casos han ido evolucionando según la región, costumbres y poder adquisitivo de cada sociedad. Era inevitale que en toda Europa se extendiera la tradición de preparar vino caliente con especias para sobrellevar el invierno, y por eso hoy tenemos tantas versiones distintas del Glühwein germano, distintas pero muy parecidas en esencia.

El ponche de huevo parece que se remonta a principios de la Edad Media británica, cuando comenzó a popularizarse el posset. Convertido hoy en un postre similar a la cuajada, el posset era una bebida a base de leche cocida con diversos ingredientes, como cerveza, vino, cereales o pan duro, y generalmente se endulzaba con azúcar y especias. Se consideraba un remedio contra resfriados y dolores de garganta, aunque posteriormente se fueron creando versiones más sofisticadas para las clases más altas.

Probablemente los monjes añadieron huevo a la receta y también frutas secas como higos, enriqueciendo así la versión más humilde de un trago que comenzó a asociarse a brindis y celebraciones. Al mezclarlo con licores caros como el Jerez se convirtió en una bebida tradicional para compartie en festividades concretas, adquiriendo cierta simbología de prosperidad y buena suerte.

Como ocurrió con tantas recetas y costumbres, la bebida llegó a América a través de los inmigrantes europeos. En Estados Unidos no tardó en ganarse a su público y se convirtió en una bebida muy popular, preparándose con otros licores más fáciles de encontrar y más baratos, como el whisky o el ron. Al parecer el mismo George Whasington era aficionado a esta bebida y solía ofrecerlo a sus invitados, y hacia mediados del siglo XIX el ponche de huevo ya estaba asociado a la Navidad.

El eggnog, la Navidad y el amor-odio que desata

Eggnogg

Es curioso cómo las fiestas navideñas consiguen mantener tantas tradiciones a pesar de que muchas veces no nos gustan demasiado ciertas costumbres y productos. Seguro que todos odiáis algún dulce o plato típico que no falta en vuestra casa pero que en el fondo no os hace nada de gracia; pues algo similar sucede con el ponche de huevo en Estados Unidos.

Su aroma ya despierta la nostalgia en muchos americanos y los fabricantes inundan las tiendas con versiones comerciales de todo tipo, pero levanta tantas pasiones como odios. Hay que reconocer que de entrada suena algo raro, pues su traducción a nuestro idioma no inspira ese ambiente navideño y entrañable que se supone que inspira a los apasionados de esta bebida. El ponche corriente en cualquier versión es punch, pero el de huevo es eggnog, y sí, suena completamente diferente.

¿Por qué no se llama, simplemente, eggpunch? Tampoco está muy claro el origen del nombre, aunque los historiadores barajan varias teorías. Un noggin era un tipo de taza en la que se servía el posset británico, pero también podría derivar de nog, apelativo que recibían ciertas cervezas de alta graduación. Otras teorías apuntan a un americanismo creado a partir del nombre egg-n-grog -era común llamar grog al ron-, o del término escocés nugg.

En cualquier caso, una de las primeras referencias escritas que mencionan el eggnog es el libro de viajes de Isaac Weld titulado 'Travels Through the States of North America and the Provinces of Upper and Lower Canada, during the years 1795, 1796, and 1797'. En su obra, Weld explica que los viajeros americanos siguen la costumbre de coger energías tomando egg-nog, una mezcla de leche, huevos, ron y azúcar. No hay nada como una buena bebida consistente, dulce y cargada de alcohol para aguantar el trabajo físico cuando caen las temperaturas.

¿Qué lleva exactamente el ponche de huevo?

Eggnogg

Lo hemos visto infinidad de veces en el cine: el ponche de huevo es una bebida cremosa, de color blanco, marfil o amarillo pálido, algo espesa y que se suele servir en tazas o copas de pie bajo. Lo normal es tomarlo muy frío y muchas veces se acompaña de nata montada, bastones de caramelo y canela molida, como si fuera un chocolate caliente o un café vienés. Además se ha convertido en ingrediente en sí mismo para preparar helados, pasteles, galletas, batidos o incluso tortitas y caramelos. ¿Pero qué lleva exactamente un eggnog tradicional?

Entre los ingredientes esenciales se encuentran la leche o nata ligera, huevos crudos, azúcar, alcohol y especias. Como ocurre con este tipo de preparaciones, cada familia tiene su receta, que puede ser más o menos dulce, espesa o con diferentes especias. El tipo de alcohol utilizado también puede variar, desde ron o bourbon hasta Jerez, brandy o coñac. Por supuesto, también hay versiones sin alcohol y hoy en día es fácil encontrar recetas sin lactosa o para veganos.

Aunque mucha gente está recuperando la tradición de elaborar su propio eggnog casero, hoy en día hay tanta oferta de marcas que muchos americanos no se toman la molestia de prepararlo en casa. Te ahorra el paso algo desagradable de usar huevo crudo, pero la mayoría de los ponches de huevo comerciales añaden espesantes, aromas, y colorantes, con poca cantidd de huevo y sumando mucho más azúcar del que se debería. El grado de alcohol puede variar según marcas y recetas, pero las autoridades suelen advertir que se tenga cuidado al disfrutar de esta bebida porque es fácil pasarse sin que el consumidor se dé cuenta.

El ponche de huevo en otros países

Eggnog

Por supuesto, el egnogg no es la única bebida que existe a base de huevo, leche y alcohol. Aunque todas tuvieran un probable mismo origen, hoy se han establecido diferentes variedades en muchos países de cuya tradición ya forman parte inseparable. Por ejemplo, en México existe el rompope, que suele ser espeso y de color más amarillento, con aroma de vainilla y un toque de almendra, entre otras posibilidades.

Similar a este trago es el advocaat, típico de Holanda y Bélgica, un licor bastante espeso y también amarillo que puede llevar ginebra o brandy y que incluso se puede preparar con chocolate o café. En Alemania y otros países como Suiza o Austria convive con el vino caliente el Eierpunsch, muy típico en los mercadillos artesanales y también de elaboración casera como regalo navideño. Este suele llevar además vino blanco y muchas especias, a veces también aroma de naranja o limón.

Eggnog

De vuelta a América encontramos en Puerto Rico el coquito, muy parecido a estas bebidas pero que se caracteriza por llevar leche o crema de coco y, normalmente, leche condensada, a veces sin huevo. En Chile, por su parte, disfrutan en las fiestas de su cola de mono o colemono, que no se prepara con huevo pero sí es a base de leche con café, aguardiante, especias y azúcar. Y muy similar al eggnog es también el ponche crema venezolano, a base de huevos, leche, azúcar y alcohol, que suele ser ron. También se puede encontrar con leche condensada y disintos aromas.

Está claro que el ponche de huevo, eggnog y las diversas variaciones es una bebida muy calórica y que te pone a tono cuando el frío aprieta, a pesar de no servirse caliente. Antiguamente su poder energético y reconstituyente sería mucho más útil para la vida diaria, pero hoy ha quedado como capricho asociado en gran parte a las fiestas navideñas. No es mala idea que se limite su consumo a estos días para evitar más excesos, aunque sin duda también es apropiado para afrontar mejor esos temporales invernales que nos esperan. ¿Lo habéis probado? ¿Creéis que haría buena pareja con el Roscón de Reyes?

Fotos | iStock.com
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