Cuando se pasea el perro a diario en el mismo lugar se acaban haciendo relaciones con otros perros y sus dueños (o viceversa), que en ocasiones cuajan y trascienden esta actividad, creando profundos lazos de amistad.
A lo largo de los paseos con nuestro perro, mi marido y yo hemos tenido esa suerte, y gracias a Thor tenemos en nuestra agenda, y en nuestros corazones, a un grupo de amigos con los que de vez en cuando quedamos a comer unas raciones y lo que se tercie.
Este fin de semana nos hemos vuelto a ver con algunos de ellos, esta vez sin perros, sin barro en las botas y un poco mejor vestidos que en nuestros paseos por el campo. Y para ello hemos escogido el Restaurante Marisquería Rias Baixas de Colmenar Viejo. Como la cita era informal y nos encanta picotear, nos sentamos en la sala cercana a la barra en lugar de la del restaurante.
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