Compartir
Publicidad

Empieza San Valentín con uno de estos 63 románticos desayunos

Empieza San Valentín con uno de estos 63 románticos desayunos
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Hay algunas festividades marcadas por el calendario que, aunque tradicionalmente no las celebremos, pueden ser la excusa que necesitábamos para darnos un capricho en casa. San Valentín es la ocasión perfecta para ponerle un poco más de cariño a la cocina preparando algo especial para nuestra pareja, o para compartir en familia. ¿Y qué hay más hogareño que un romántico desayuno?

Claro que hay que quererse todo el año demostrándolo día a día, pero seamos sinceros, con el ritmo de vida que llevamos a veces se nos olvida deternos a tener un bonito detalle que sorprenda a esa persona especial. Por eso me gusta aprovechar fechas como San Valentín para montar un buen desayuno en casa. Es mi comida favorita del día y puede ser el inicio de un día especial, así que nada nos impide organizarlo durante el fin de semana para aprovechar al máximo una jornada romántica.

Bizcochos y magdalenas

Desayuno de Bizcocho

Los desayunos y meriendas de toda la vida están llenos de bizcochos y magdalenas. Los clásicos nunca fallan, son sencillos y tienen ese algo de nostálgico que nos lleva a la infancia. Los dulces en el desayuno me gustan que tengan un toque rústico hogareño, nada de coberturas fastuosas o complicadas decoraciones. Desde unas clásicas magdalenas de nata y anís hasta los bizcochos de soletilla de toda la vida, son irresistibles bien acompañados de chocolate espeso o buen café.

Panadería muy dulce

Panecillos

Si hablamos de llenar la casa de olor a hogar, el pan casero no tiene rival. La panadería requiere algo más de tiempo y trabajo, pero eso demuestra que hemos puesto verdadero esfuerzo y dedicación, transmitiendo ese cariño a la masa. Para un desayuno realmente especial no hay nada como unos tiernos panecillos de leche de vainilla y cardamomo, o deliciosas caracolas de naranja y chocolate. Madrugando un poco podemos sacarlos recién hechos del horno por la mañana y ganaremos muchos puntos.

Las tostadas con pan casero saben mejor

Panecillos Remolacha

Otro gran clásico, las siempre agradecidas tostadas, con pan casero saben muchísimo mejor. La diferencia de degustar unas tostadas con buen pan frente al blanco industrial es tan grande, que es difícil volver a esas rebanadas tristes y sosas. Sobre gustos en las tostadas no hay nada escrito, hay quien prefiere unas rebanadas de pan de molde integral y quien disfruta más del formato panecillo tierno con semillas. No hay elección errónea, si servimos las tostadas con mantequilla y mermeladas artesanas, o con un buen aceite de oliva, nadie se podrá resistir.

Desayunos con cuchara

Vasitos

Se dice que comer en bowl está de moda y es una de las tendencias gastronómicas que llenan las redes sociales, aunque el cuenco y la cuchara siempre han formado parte de nuestras mañanas. En un buen desayuno no puede faltar algún bonito cuenco que complemente el menú, ya sea con una sencilla macedonia fresca o con crujientes cereales con chocolate caseros. Lo ideal es aprovechar la fruta de temporada y jugar con los contrastes de texturas, apostando por combinaciones coloridas.

Románticos desayunos muy salados

Huevos con patatas y jamón

Si nos tomamos lo del desayuno romántico muy en serio, tampoco podemos olvidarnos de añadir un plato salado, o quizá nuestra pareja no sea muy aficionado al dulce por las mañanas. En realidad podemos preparar cualquier cosa que nos apetezca para desayunar, pero es cierto que hay algunos platos que tradicionalmente apetecen más para arrancar el día. Los huevos no fallan y son imprescindibles en el desayuno de muchos países, por ejemplo preparados al horno en tartaleta de pan. Revueltos, en tortilla, fritos o simplemente pasados por agua, se pueden completar con jamón de calidad, queso o usarlos en un buen bocadillo.

Desayuno internacional para soñar con un viaje juntos

Scones

Planificar una escapada romántica o imaginar ese viaje de ensueño puede empezar alrededor de la mesa -o de la cama- compartiendo delicias de otros países. Un desayuno internacional no tiene por qué ser complicado, pero puede darle ese toque especial si va acompañado de la perspectiva de un próximo viaje juntos. Si no tenemos tiempo para cocinar podemos, por ejemplo,. escaparnos a una buena panadería y preparar una bandeja romántica con crosissants artesanos, pain au chocolat o pan baguette con mermelada francesa, café au lait y una guía de París.

En Directo al Paladar | Recetas para una cena de San Valentín sin ser cursis
En Directo al Paladar | Menú de San Valentín: estos son los errores que debes evitar

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos